Afluencia turística por inercia
Como
todos los años cuando los escolares gozan de vacaciones, Acapulco es de los
sitios más concurridos y esto no hay que agradecérselo al desempeño eficaz ni
eficiente de quienes cobran sueldo por promover oficialmente al puerto, hubo
Secretarios que solo buscaron privilegiar la zona discotequera de La Condesa…
Igual
cada año los del sector consentido aprovechan para viajar de gratis a Canadá,
los USA o hasta la Feria Internacional de Madrid, España, pero nunca se han visto buenos resultados
Los funcionarios afortunados y encumbrados
temporalmente nunca han querido entender ni darse cuenta de que nosotros los
ciudadanos de a pie y habitantes de Acapulco sí nos damos cuenta…
Por simple inercia siguen llegando turistas en las vacaciones escolares.
Sin
embargo, mucha gente se preocupa y ocupa porque la afluencia de turistas cada
vez decrece o bien gente muy limitada económicamente, de la que únicamente le
hace consumo a las grandes tiendas de autoservicio y dejan toneladas de basura,
además de hasta dormir en los autobuses de excursiones…
Aquí
algunas reflexiones muy personales:
Desde
chamaco, venía con mis padres unas tres veces al año en plan de vacaciones o
cuestiones laborales de mi padre cuando se estaba fraccionando y electrificando
el Fraccionamiento Costa Azul, donde aprendí a nadar a los seis años
No
se me olvida “la guagua” del zócalo al Hotel de Pensiones en Icacos y menos a
Pie de la Cuesta, donde era inevitable ir alguna tarde a disfrutar el
crepúsculo; igual nunca faltaba el día en Puerto Marqués y el paseo por la
lagunita negra, la odisea hasta el Revolcadero, las muy tranquilas Caleta y
Caletilla, Hornos, Tamarindos y La Condesa con sus olas peligrosas donde aún no
había o no se notaba tanta jotería
Jamás
nos íbamos sin haber ido a visitar amistades de mis padres en la Laguna de
Coyuca de Benítez y pasear en lancha, tampoco sin haber ido a aplaudirle a los
intrépidos clavadistas de La Quebrada. El ambiente era romántico y bohemio por
todas partes, con sabrosas comidas y en aquel entonces ni imaginarme la delicia
de una cerveza helada, pero sí del agua de jamaica, limón. tamarindo y
horchata; la bronca es que nos
aguantábamos el hambre con tal de que no nos sacaran de la alberca o el mar en
las playas, pues no nos permitían meternos al agua sino hasta dos horas después…
Si
mis padres con amistades se iban de noctámbulos al bailongo y show, podíamos
quedarnos muy tranquilitos en el hotel o en la casota de un General y un
Ingeniero en la glorieta frente a un templo en Costa Azul, si algo tenía el
bello puerto de Acapulco era ser seguro y hospitalario, con gente amable en
calidad de prestadores de servicios, de esos que se ganaban la propina
mereciéndola sin exigirla de mal modo…
En
las calles de Castillo Bretón vivía la hija de un conocido Vista Aduanal de la
que me enamoré perdidamente dese chamaco
y nuestras casas en el DF coincidían en la misma manzana allá por
Lindavista. Me logré matrimoniar con ella en febrero de 1974, con más razón
entonces nuestras visitas al puerto fueron más frecuentes todavía y engendramos
a nuestra hija en Taxco de Alarcón durante la luna de miel el Día de la Bandera
Nacional, vaya buena puntería entonces para nuestra fortuna…
A
mediados de 1994, tras el trágico incidente en Tijuana con el candidato
presidencial priísta, de parte del entonces Secretario de Gobernación me
enviaron a una investigación alterna y secreta.En septiembre 28 fue asesinado
en el DF un famoso ex gobernador de Guerrero que apuntaba para presidente
interino si Ernesto Zedillo no pudiera asumir el cargo el 1 de diciembre; la
maraña política estaba ardiendo y los demonios se soltaron…
Por
angas o por mangas me tuve que quedar como ermitaño en este paraíso, hasta de
restaurantero en Las Palmas con el Acapulco Dancing Club, contemplando con
tristeza la paulatina degradación de Acapulco en todos sus aspectos y la “chafez”
de algunos de sus presidentes municipales, siempre con sus ocurrencias y
cuentas alegres, imaginando que hacen
milagros divinos y todavía creen que la gente se las cree…
Me
da risa que año con año salen con la jalada de que se rompen récords de
afluencia turística; como si ellos, los turisteros y hoteleros hubieran
promovido ofertas atractivas y efectivas.
La
verdad a mi leal saber y entender es que los turistas nacionales siguen
regresando al puerto de Acapulco por cariño, costumbre y lealtad, por ser tan
bonito y mágico a pesar de todo y por qué muchos de quienes nos honran con su
visita ahora disfrutaron el lugar de chamacos, o de plano porque fueron engendrados
aquí en Acapulco, cuando por años fue el lugar preferido de los lunamieleros y
artistas como María Félix y Agustín Lara
Ahorita,
sin engañarnos, en un análisis imparcial resultan más inconvenientes que
beneficios al turista. Me fui de espaldas por ejemplo al enterarme que en un
Hotelote de la Glorieta de la Diana le cobran a sus huéspedes 250 pesos por el
derecho a cobijarse bajo la sombra de cabañitas en “su playa”; igual que los taxistas al que adivinan visitante
abusan con las dejadas y que los meseros de changarros playeros siguen
“metiéndoles caballo” en las cuentas de comidas y bebidas, pero además exigen
la propina como los marquesanos insolentes. Ni qué decir de la ocurrencia de
ejecutar obras públicas cuando más entorpecen el tránsito vehicular, como
sucede en la fallida ampliación de Mozimba a Pie de la Cuesta y en entrada
tradicional de La Venta
Que
no se reciban muchas quejas en la Procuraduría del Turista y la PROFECO no es porque no se den anomalías, sino porque
la gente se enfada con trámites burocráticos engorrosos y prefieren tragarse su
coraje, no perder tiempo-mar y tiempo-alberca en alegatos
¿Les
intimida o desanima la violencia en el puerto?...como no vienen a ver noticias
ni leer periódicos, sino a olvidarse de tantos problemas como también los hay
en sus lugares de origen, ni fu ni fa, solo que les toque la coincidencia de
ver taxistas y comerciantes peleándose en la Costera con los Policías
Federales, enterarse de que les quemaron sus puestos a muchos del Mercado por
no pagar a tiempo las cuotas a extorsionadores o por represalia política. Igual
que los lugareños les cuenten historias del terror que se vive en el Acapulco
de los acapulqueños, de la falta de servicios públicos y de seguridad, de la
arrogancia y engaños de quienes gobiernan…
Qué
bueno que siga viniendo tanto turismo nacional en esta temporada de vacaciones
escolares por la magia de la inercia. Los funcionarios deberían bajarle de
espuma a su chocolate caravaneando con sombrero ajeno, mejor hagamos todos algo
porque los visitantes se lleven buena impresión del Acapulco hermoso que se
niega a morir, no acabemos de matar a la gallina de los huevos de oro…
selvicz@hotmail.com
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