Devocional del pastor Rick Warren
“Abraham confió en Dios cuando
Dios quiso probar si él lo obedecería o no. Por eso Abraham tomó a su hijo
Isaac para ofrecerlo como sacrificio. No le importó que fuera su único hijo, ni
que Dios le hubiera prometido que por medio de Isaac tendría muchos
descendientes”. Hebreos 11:17-18 (TLA)
¿Alguna vez has sentido que tu esperanza muere?
Puedes saber que la esperanza está muriendo cuando
te escuchas a ti mismo decir la palabra “nunca”: “Nunca me casaré. Nunca
conseguiré ese trabajo. Nunca tendré hijos”.
Sin duda no estás solo. Uno de los más grandes
héroes de la fe en la Biblia, Abraham, se sintió así.
Romanos 4:18 nos dice: “Cuando Dios le prometió a
Abraham que tendría muchísimos descendientes, esto parecía imposible. Sin
embargo, por su esperanza y confianza en Dios, Abraham llegó a ser el
antepasado de gente de muchos países que también confían en Dios” (TLA).
¿Qué haces cuando la esperanza muere y estás listo
para rendirte? Confías en lo que Dios ha prometido. ¿A dónde acudes cuando todo
en ti empieza a dudar de Dios? Te diriges a la Palabra de Dios.
Para convertirte en una persona de fe, necesitas la
Palabra de Dios en ti.
Observa que la Biblia dice que Abraham “confió en
la Palabra de Dios”. ¡Nada es más confiable que la Palabra de Dios!
Incluso cuando Abraham enfrentó su mayor prueba
—Dios le pidió que sacrificara a su hijo— confió en las promesas de Dios.
“Abraham confió en Dios cuando Dios quiso probar si
él lo obedecería o no. Por eso Abraham tomó a su hijo Isaac para ofrecerlo como
sacrificio. No le importó que fuera su único hijo, ni que Dios le hubiera
prometido que por medio de Isaac tendría muchos descendientes” Hebreos 11:17-18
(TLA).
Después de que Abraham y Sara esperaron años por un
hijo, Dios les dio a Isaac. Y luego Dios le dijo a Abraham que sacrificara a
Isaac.
Abraham no entró en pánico. La Biblia muestra tres
formas en que Abraham respondió con fe:
• Abraham creyó que Dios podía resucitar a su hijo
de entre los muertos (Hebreos 11:19).
• Abraham le dijo a su siervo: “Volveremos”, no,
“Volveré” mientras él e Isaac se dirigían a la colina para el sacrificio
(Génesis 22:5).
• Cuando Isaac le preguntó a Abraham: “¿Dónde está
el cordero que sacrificaremos?”, Abraham respondió: “El Señor proveerá”
(Génesis 22:8).
Abraham creyó en las promesas de Dios. Sabía que Dios
podía proteger a su hijo o resucitarlo.
Cuando toda esperanza parezca perdida, pon tu
esperanza en Dios. “Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con
cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar
nuestro corazón con su amor” Romanos 5:5 (NTV).
Reflexiona
sobre esto:
- ¿Alguna vez has sentido que toda tu esperanza se fue? ¿Cómo respondiste: con pánico o con fe?
- ¿Cómo puedes comenzar o continuar cultivando una fe como la de Abraham?
- ¿Cuál de las promesas de Dios te ha resultado útil cuando has perdido la esperanza? ¿Cómo puedes ayudar a otra persona a aferrarse a esa promesa?
¡Comparte este devocional con tus amigos y familiares!
"¿Y cómo van a creer en él, si no
han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el
mensaje?" Romanos 10:14 (DHH)
Te invitamos a conocer el ministerio de Esperanza Diaria del Pastor Rick
Warren



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