🔘 Es una de las enfermedades virales más contagiosas a nivel mundial
Por Staff de Redacción
CIUDAD DE MÉXICO (4/Febrero/2026).- La crisis del
sarampión en México entró en una fase crítica: en los primeros 20 días de
enero, el país registró 1,153 nuevos casos confirmados, es decir, en solo tres
semanas alcanzó una cifra que durante 2025 tomó casi dos meses acumular.
El primer diagnóstico se reportó de
manera oficial el 19 de febrero de 2025, era una menor de cinco años,
originaria de Estados Unidos, que se encontraba en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca.
Con 7 mil 674 contagios, 25 muertes
y la presencia del virus en los 32 estados, de acuerdo con los datos de la
Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, el panorama se
complica semana a semana.
Este brote ha puesto en riesgo la certificación
como país libre de esta enfermedad, un reconocimiento otorgado por la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) y que se pierde cuando se
restablece la transmisión endémica del virus de manera ininterrumpida durante
12 meses o más en una misma zona geográfica, explica un vocero de la OPS.
“En el caso de México, ese umbral se cumple el 01
de febrero de 2026”, asegura. Sin embargo, en abril de 2026 la Comisión
Regional de Monitoreo y Reverificación y la OPS volverán a evaluar los
criterios del marco regional y determinarán si en México se ha restablecido o
no la propagación del virus.
Expertos en salud pública sostienen que el
verdadero número de casos podría ser mayor de lo que los departamentos de salud
estatales han confirmado, y que esta cifra podría representar apenas tres de
cada 10 infecciones que ocurrieron en México. “La literatura médica calcula que
por cada muerte existen alrededor de mil contagios”, explica Rodrigo Romero, coordinador
de la Asociación Mexicana de Vacunología. Esto quiere decir que, probablemente,
más de 17 mil casos no llegaron a un consultorio médico y, por lo tanto,
tampoco se encuentran en los registros oficiales de la Secretaría de Salud.
Este nuevo brote no es exclusivo de México, está
presente en toda la Región de las Américas -conformada por Argentina, Belice,
Bolivia, Brasil, Canadá, Costa Rica, Paraguay, Perú y Estados Unidos- pero sólo
tres países concentran el 95% de los contagios: Canadá, Estados Unidos y
México, de acuerdo con los datos publicados por la OPS.
Hasta septiembre de 2025 el territorio mexicano era
el segundo con más casos, por debajo de Canadá, país que no ha logrado frenar
su brote desde noviembre de 2024, y por lo cual la región perdió el estatus
como libre de transmisión endémica de esta enfermedad. Sin embargo, desde
finales de diciembre de 2025, México encabeza esta nueva epidemia, tanto en
contagios como en muertes.
Un
escenario lejano
El sarampión es una de las enfermedades más
contagiosas en el mundo y puede llegar a causar complicaciones graves como
encefalitis, ceguera, sordera e incluso la muerte en uno de cada mil niños. No
existe un tratamiento específico para este padecimiento, hasta ahora, la única
medida de prevención es la vacunación; con un esquema completo, el cual incluye
una dosis a los 12 meses y un refuerzo a los 18, se logra una protección de por
vida.
Pero este simple recurso tiene más de una década
con problemas en México, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud
(OMS) en el país, al día de hoy, se tiene una cobertura de vacunación menor a
la que se registraba en 2013. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT) de 2023 reportó que solo siete de cada 10 niñas y niños de
uno a dos años recibieron la vacuna triple viral contra el sarampión, la
rubéola y la parotiditis (SRP) durante ese año, porcentaje muy por debajo de la
meta del 95% establecida en el Programa de Vacunación Universal.
“Las coberturas han caído poco a poco, en los datos
que tenemos se ve que empiezan a disminuir a partir del 2012, hay una caída
mayor durante la pandemia, pero no es de uno o dos años, y eso hace que
tengamos personas susceptibles en los diferentes años, y si llegan a tener
contacto con una persona que está infectada con sarampión, como no están
protegidos, se tienen este tipo de brotes”, asegura Rodrigo Romero.
Hasta el cierre de 2024, meses antes de que
comenzara la epidemia, el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la
Adolescencia (CeNSIA) reportó apenas un 60% en la aplicación de la segunda
dosis de la vacuna SRP, con la cual se tiene el esquema completo y se genera
mayor protección. Coahuila y Chihuahua registraron apenas un 30% en la
cobertura de esa inmunización.
Aunque la curva de contagios mostró signos que iban
a la baja hasta la semana 50, es decir entre el 14 y 20 de diciembre de 2025,
la epidemia repuntó de manera peligrosa desde los primeros días de 2026 con 54
casos diarios en promedio. “En menos de un mes se ha observado un aumento del
20% más de casos comparado con todo el 2025, este aumento se ha intensificado
en zonas como Jalisco y Chiapas y preocupa que en las siguientes semanas se
pueda ver un aumento mayor en otras zonas del país”, dice el coordinador de la
Asociación Mexicana de Vacunología.
¿En riesgo hasta los 50?
La epidemia que comenzó en México está concentrada
en ciertos grupos de edad, el principal afectado son los infantes de cero a
cuatro años, con mil 741 casos, y una tasa de incidencia de 17 contagios por
cada cien mil menores. Pero en tercer lugar está la población de 25 a 29, con
un total de 759 reportes en un año.
El 55% de los casos que se han reportado en el país
van desde los cero a los 19 años, pero también se tienen registros que abarcan
incluso a los adultos mayores. La tasa de incidencia comienza a bajar a partir
de los 40 años.
Diversos documentos médicos y especialistas han
reconocido que, al parecer, hay un hueco inmunológico referente al sarampión.
Esta nueva epidemia está poniendo en jaque a
aquellos que probablemente fueron vacunados en los 90. “La realidad es que
siempre hemos manejado porcentajes de vacunación que no son los ideales”,
asegura el coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología, y debido al
desconocimiento real que se tiene de los niveles de cobertura existen estudios
en donde se ha demostrado que las personas entre uno y 50 años tienen apenas
entre 50 y 70% de anticuerpos contra el sarampión, explica.
De hecho, de las 25 defunciones que se tiene
registro, en cuatro casos los pacientes tenían entre 31 y 54 años de edad, y
solo uno contaba con antecedente de vacunación y con cuadros que generaron
complicaciones en su sistema inmune.
La respuesta que queda frente a esta epidemia solo
tiene tres vías: vacunación, fortalecimiento del sistema de vigilancia
epidemiológica para encontrar los casos lo más rápido posible y hacer un cerco
epidemiológico para tratar de contener el brote, explica Rodrigo Romero,
coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología, pero a esto suma algo
más: recomponer el sistema de vacunación, porque esto lleva mucho tiempo y por
ahora no se está llegando a las coberturas necesarias y detrás del sarampión
podrían venir otras enfermedades prevenibles por vacunación como hepatitis, tos
ferina, tétanos, tuberculosis o polio.



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