Es una de las comunidades más pobres y alejadas del puerto donde viven cerca de dos mil familias que han sido olvidadas por las autoridades; los pobladores esperan los regalos que llegan con las campañas políticas
ACAPULCO (www.libertadguerrero.net) Este 25 de diciembre millones de familias celebraron en México la Navidad con un regalo; sin embargo, para algunas personas la festividad pasó desapercibida a unos kilómetros del esplendoroso Acapulco, convirtiéndose tan sólo “en otro día más” para enfrentar las carencias.
Sin servicios públicos elementales que hay en otras comunidades, tal vez por estar enclavada en una de las zonas más alejadas del municipio de Acapulco y donde casi nunca son visitados ni beneficiados por funcionarios y políticos, se encuentra el poblado de Apalani, un pueblo que por décadas ha sido de los más pobres de Guerrero y seguramente del país.
Aquí se observa una pobreza que lastima, en condiciones similares a colonias de países africanos, y así han sobrevivido de generación tras generación.
En Apalani no esperan ansiosos la Navidad. Anhelan el inicio de las campañas políticas.
Con la mirada cargada de desencanto, Luz Estela, una de las habitantes de la comunidad, dice que “aquí la Navidad llega a medias” porque el único rastro que queda de esta son los hombres ebrios que se miran afuera de algunas casas.
“Nosotros no festejamos porque no hay nada qué festejar”, agrega esta mujer con un dejo de amargura en su voz, como si las ilusiones pertenecieran sólo a unos cuantos.
“El mejor regalo que pudieran darnos es una despensa, una bomba y una manguera para tener agua en la casa”, dice la mujer, y cuenta que todos los días debe bajar por lo menos seis veces de ida y vuelta, hasta el arroyo ubicado a más de 300 metros, a traer agua en cubeta para beber y preparar alimentos.
Sólo en temporadas de campañas los políticos y quienes buscan algún cargo de elección popular se acuerdan de los habitantes de Apalani que tienen como su actividad productiva la generación de carbón y la elaboración de sillitas tejidas con rafia.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), el poblado tiene mil habitantes, pero la gente del lugar, que en su mayoría son familiares, afirman que son aproximadamente dos mil.
Francisco Cruz de Jesús, ex delegado de la comunidad, lleva toda la vida viviendo en la zona, y al ser cuestionado sobre cómo viven y qué hacen, comentó: "Heestado en Apalani desde que tengo uso de razón y la verdad es que tenemos muchas carencias; por ejemplo el Centro de Salud, después de tantos años, al fin fue modernizado y equipado por parte del gobierno federal, pero de nada sirve, ya que no hay medicamentos y el médico encargado se la pasa de borracho y nada más da consulta dos horas. Como a la una de la tarde ya hacia San Juan Chico y de ahí para Acapulco", dijo el entrevistado.
"Si alguien se enferma después de las tres de la tarde, no hay a dónde correr, ya que la clínica particular más cercana es la que se encuentra enSan Juan Chico, pero atender a los enfermos ahí resulta muy caro ynosotros no tenemos los recursos suficientes para llevarlos, por lo que en ocasiones tenemos que vender lo poco que hay para recuperar la salud", comentó Cruz de Jesús, quien pidió también la ampliación de la carretera San Juan-Apalani.
Al recorrer las calles, la tierra seca por el retraso de la temporada de lluvias, los niños jugando sin chanclas y la ropa con signos de que ha sido lavado en múltiples ocasiones y en algunos casos desgarrada, denota la miseria y la falta de oportunidades en la comunidad. Los cultivos amenazan con perderse, ya que poco ha llovido y la siembra que con tanto esfuerzo hicieron, está a punto desvanecerse y quedar en la nada.
El sentir es casi el mismo entre los pobladores. Elacio Dolores de Leónmanifestó: "Nunca nos han hecho caso sobre la introducción de agua potable, alimentación y proyectos productivos, ya que mucha gente todavía acarrea el vital líquido en burros y la mayoría en la cabeza u hombros". Dolores de León seha dedicado toda su vida al campo, pero lo que siembra, sólo les sirve para el autoconsumo.
“En el poblado,lo único que podemos hacer para sobrevivir es vender carbón al menudeo o la producción de sillas", comentó con resignación.
"Para que haya agua en los hogaresla tenemos que acarrear en burro y la mayoría de las mujeres se llevan los recipientes en la cabeza debido a que no tienen animales de carga. Además tenemos que levantarnos a las 03:00 de la mañana para alcanzar el vital líquido que brota de un manantial que está a varios kilómetros del poblado, una tarea que resulta difícil para las damas de edad avanzada", manifestó Dolores de León.
María de León Heredia, de 48 años, mencionó que la gente que tiene negocios, dos o tres tiendas escasamente que hay en la comunidad, lo han logrado porque sus maridos o hijos emigraron a los Estados Unidos para mejorar su nivel de vida, aunque en muchas ocasiones hay la desintegración familiar.
"Con lo que ganamos aquí con la venta de sillas y el carbón sólo alcanza para medio sobrevivir, es triste ver que los niños a veces se quedan con hambre porque lo que cocinamos son frijoles y arroz, y si el maíz es insuficiente, tenemos que hacer menos tortillas, lo que a muchas madres nos llena de coraje e indignación, ya que nuestros hijos nos piden llorando que quieren más comida y no se la podemos dar", sollozó De León Heredia.
También señaló que siembran sólo para su autoconsumo, ya que no tienen los apoyos necesarios para una producción que permita la venta y distribución de toneladas de maíz y calabaza, características de la zona.
Educación Media Superior y Superior, un sueño inalcanzable
La primaria "Emiliano Zapata" y la secundaria "Octavio Paz", son las únicas instituciones educativas que hay en la comunidad de Apalani, y si la gente quiere mandar a sus hijos a estudiar la prepa, tienen que trasladarse a Las Cruces o al centro de Acapulco, lo que les genera un mayor gasto, que con sus pocos ingresos, no pueden sufragar.
Martín Villalva Quiñones, de 53 años, menciona que no puede leer bien, ni escribir, ya que desde niño sus padres lo enviaron a trabajar al campo y lo único que pide es una bomba que le permita regar su parcela y sembrar sus frutos. "Gobiernos vienen y van, y nosotros sólo nos quedamos con la esperanza de que algún día algún político cumpla su palabra y verdaderamente ayude a la gente que más lo necesita", se quejó.
Los niños Jesús Valeriano de León, que estudia quinto de Primaria y José Manuel Valeriano Antonio, quiencursa el primero de secundaria, manifestaron que no tienen expectativas de vida, no saben qué quieren ser de grandes y no tienen ni la certeza si seguirán estudiando, debido a que sus padres no cuentan con los recursos para pagarles los pasajes y la inscripción que amerita mandarlos a estudiar a Las Cruces o a la Zona de Hospitales.
"No hay dinero para que los jóvenes continúen con sus estudios y tienen que dedicarse al campo, se casan o emigran a Estados Unidos", señaló María Trinidad Cruz, quien a sus 66 años cree que todavía es posible un cambio trascendental en su poblado, algo que a ella no le tocará vivir, pero se alegra de que sus nietos lo puedan experimentar.
A pesar de que ya han estado varios años en la escuela, ambos infantes reconocieron que no saben leer muy bien y tampoco son buenos para las operaciones matemáticas, o sea, su educación es deficiente.
Centro de Salud, un adorno pese a su modernidad
El Centro de Salud es un adorno, aunque la infraestructura está de primer mundo, no hay médicos, y varios pobladores han reportado al doctor de turno, ya que adentro del mismo, señalan, que se la pasa emborrachándose, cuando debería atender a los pobladores que tienen que volver a sus casas con sus enfermos ante la negativa del galeno.
"La miscelánea a la entrada del pueblo es la cantina favorita del doctor Odilón Juárez, con cédula profesional 3747499, quien no atiende como debe ser a la ciudadanía", reportaron Javier Antonio y Vicente Antonio.
"Estamos hartos del doctor Juárez, ya hemos puesto varias denuncias e incluso lo hemos exhibido con reporteros de varios medios de comunicación de Acapulco, pero él sigue en su puesto sin ningún castigo, incluso nos han llegado rumores de que no lo corren porque es apoyado por el comité del Sindicato de la Secretaría de Salud", dijo Javier Antonio.
Por su parte, Vicente Antonio explicó: "Trafica el medicamento con los habitantes de la comunidad Cruces de Cacahuatepec, ya que como ellos le pagan con dinero o con bebidas alcohólicas, sí los atiende y hasta les regala medicinas, que deberían estar destinadas para los pacientes de Apalani.
Gripa, tos y diarrea, enfermedades graves para lugareños
Agregó que las enfermedades más comunes son la gripa, tos, diarrea, males que no son tan delicados, sin embargo,si se llegan a agravar, tienen que pedir prestado o vender alguna propiedad para llevarlos a alguna clínica de San Juan,"aunque tenemos un Centro de Salud funcional, el médico no atiende a los pobladores, algo que deberían verificar las autoridades de salud, ya que de lo contrario, la gente tomará acciones radicales contra Odilón Juárez".
La barde de la iglesia se cae
Clara Carlos Antonio, lleva toda su vida viviendo en la comunidad. "Quisiera que la Iglesia se repare para beneficio de la gente, estar con la familia en misa de domingo, reconforta a los comuneros, nos llena de fe y nos impulsa a creer que podemos salir adelante pese a las adversidades de nuestra condición de miseria y marginación", acotó.
El Censo de Población y Vivienda 2010, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), registró mil 371 habitantes en la comunidad, donde las esperanzas se marchitan y lo único que se encuentra vivo son las ganas y la alegría de salir adelante, pero la miseria y el hambre debilitan los más inmensos esfuerzos de motivación y optimismo.
Los pobladores no conocen de programas de gobierno, como por ejemplo la “Cruzada Nacional Contra el Hambre” que alienta el presidente Enrique Peña Nieto, pues están apartadas de los servicios sociales y hasta de la información.
Sin embargo, urge que el gobierno, en sus tres niveles, voltee los ojos hacia dicha comunidad, donde prevalece la pobreza extrema, donde hay pobreza alimentaria, pues los habitantes no tienen para comer y recurren al campo para conseguir chipile, hierba santa y calabazas silvestres para elaborar sus alimentos, ya que aunque tengan dinero, no hay posibilidad de conseguir los productos de la canasta básica, que son: carne, huevo, leche, aceite, arroz, entre otros.
Expresaron que ya están cansados de promesas de campaña y malos gobernantes, por lo que analizarán bien a la gente del PRI, PRD, Movimiento Ciudadano y demás partido políticos, por lo que esperan que sean apoyados antes del próximo proceso electoral, de lo contrario habrá voto de castigo.
Por eso argumentan que están jodidos y que los políticos sólo los quieren joder más, “nomás les interesa el voto y luego se olvidan que existe Apalani y su gente”.
Por Andy García
Diciembre/25/2013
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