CIUDAD DE MÉXICO (www.libertadguerrero.net).- No menguó la fiabilidad de los mexicanos el tener que disputar su pase al Mundial en Paraguay. En 1961 como ahora, el Tri tuvo que disputar un par de partidos calientes antes de ganar el derecho al mundial.
La diferencia es que en aquella ocasión Concacaf no tenía el boleto seguro y el ganador de la zona se tenía que eliminar contrael tercero de Conmebol. Esta vez, la escuadra mexicana no pudo ni con tres boletos y se las verá con Nueva Zelanda.
La FIFA exigió mucho de nosotros. Ningún equipo llegó a Chile 62 con tantos exámenes encima”, recuerda Guillermo Tigre Sepulveda, gran defensor mexicano que congeló a la ofensiva de Paraguay en el juego de vuelta en el entonces estadio Sajonia, hoy llamado Defensores del Chaco.
Junto a Sepulveda estaban Arturo Chaires, Pedro Nájera y Jamaicón Villegas que recibieron la orden de Ignacio Trélles de defender el empate a cal y canto.
La ida la ganó México 1-0 en Ciudad Universitaria el 29 de octubre de 1961 con gol de Salvador Reyes a pase de Agustín Peniche, que recuerda así la jugada.
Hice una pared con Guillermo Ortiz y le dejé el balón a Salvador Chava Reyes que le pegó un punterazo y entró. Aquel juego fue muy duro porque anotamos hasta el segundo tiempo”.
El portero Meyeregger de los paraguayos y de ascendencia alemana, fue el mejor de los visitantes pues evitó una goleada mayúscula.
Y la polémica fue que los sudamericanos anotaron por medio de Leiva pero el árbitro lo anuló por una supuesta falta a Sepúlveda antes del disparo.
El viaje a Asunción no fue sencillo, “no viajábamos todos juntos y era sin nada de comodidades”, afirma Antonio Tota Carbajal, portero de aquella selección. “Además hacía mucho calor en el estadio, una humedad muy fuerte que nos pesó. Nos tiraron mucho pero por fortuna tuve una buena defensa que nos hizo aguantar el resultado, como eran las órdenes de Trélles”.
México tuvo que ponerle mucha intensidad, “éramos un equipo bien conformado, sin envidias que a la postre conseguiría en el Mundial la primera victoria ante Checoslovaquia”, rememoró Sepúlveda desde su hogar.
La camiseta mexicana tenía una tonalidad muy tenue por lo que se les conocía en ese entonces como los esmeraldas y un naturalizado hacía su presentación, Carlos Charro Lara.
México tuvo que meterse al repechaje después de ganarle a Estados Unidos, Canadá –que perdió por default- y Costa Rica, que sufrió una triquiñuela diplomática al exigirles un visado a tan sólo 48 horas del juego.
El primer partido ante los paraguayos fue de una celebración completa en Ciudad Universitaria, “para el de vuelta, teníamos algunos nombres de ellos solamente como Monnin, defensa central o Monges, un volante por derecha, pero nada más”, dice Peniche.
La gente en el estadio Sajonia tuvo un comportamiento ejemplar con los mexicanos, “a pesar de que la cancha era un infierno verde por el calor y la pesadez del campo”, cuenta Carbajal que fue de los primeros en descender del avión al regreso y estrechar la mano del presidente Adolfo López Mateos, en la primera visita oficial de un equipo mexicano a la residencia oficial de Los Pinos, porque el país entero entró en euforia tras pasar el repechaje.
Fuente: Agencias
Noviembre/13/2013
www.libertadguerrero.net
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