Hambre de estatus - Libertad Guerrero Noticias

Hambre de estatus

Hambre de estatus
Por Andrés Roemer

Lo vemos todos los días en la calle. Caminamos y vemos autos de lujo pasar, gente comiendo en restaurantes finos, hombres y mujeres comprando ropa “de marca”.  Lo hacemos todos y no todos lo aceptamos. Buscamos estatus. Desde que vamos a comprar el teléfono de última generación, hasta que vamos a comprar comida gourmet se trata de estatus.

Parece ser que buscamos estatus, ¿por qué entonces querríamos comprar una playera con un cocodrilo o un caballo minúsculo en el lado de la misma? La verdad es que no nos gusta mucho reconocerlo. Creemos que la búsqueda de estatus es sucia, es banal, insípida y vil. El hecho mismo de evidenciar la búsqueda de estatus es considerado de bajo estatus. Incluso podemos comprar camisas “de marca” sin logo al mismo precio pensando que es de mejor gusto (o de más alto estatus) por no evidenciar que buscamos estatus. Por un lado queremos estatus, pero no queremos que nadie nos vea buscándolo.

En realidad no hay manera de probar si es que buscamos estatus o no. Mentiríamos o nos engañaríamos o nosotros mismos en el camino. Nos decimos que lo que nos atrae es la tela, no el caballo o el cocodrilo. Y probablemente sea verdad que la tela de una playera con cocodrilo es mejor, pero también es verdad que buscamos estatus.

Queremos estatus porque evolucionamos de esa manera. Fue porque los ancestros que buscaban estatus fueron lo que lograron tener acceso a más y mejores recursos para sobrevivir y reproducirse. Estas características de comportamiento fueron heredadas de generación en generación hasta nosotros.

De hecho, incluso podemos explicar por qué las personas se colocan por su propia voluntad en posiciones de bajo o alto estatus. Esto puede suceder porque colocarse en una posición alta implicaría pelear con aquellos de estatus alto, quienes presumiblemente son más aptos.

Por ejemplo, suponga que hay una competencia de box por categorías en las cuales cualquiera puede inscribirse libremente, ¿se inscribiría usted en la categoría de más alto desempeño? No lo creo. Sucede que usted, como yo, quiere maximizar sus probabilidades de ganar, ¿para qué vivir la humillación de una derrota segura? Siguiendo este razonamiento podríamos inferir que los boxeadores de alto desempaño se inscribirían en las categorías más fáciles. Después de todo, eso aseguraría una victoria segura. Pero tampoco. A pesar de que las probabilidades de ganar son de prácticamente 100%, el estatus resultante para el boxeador profesional sería demasiado bajo para sus habilidades.  Nos importa no sólo ser ganadores, sino qué ganadores. Buscamos también maximizar el estatus a obtener. Esto sirve para ilustrar que sí nos seleccionamos a nosotros mismos en la categoría de estatus que creemos que tenemos para incrementar la probabilidad de ganar y evitar así conflicto y humillaciones derivados de una competencia dispareja. Para ponerlo en corto ¿qué prefiere ser: cabeza de ratón o cola de león?

El ejercicio anterior deja entre ver que el estatus es una especie de juego de suma zero, en el cual lo que uno gana el otro lo pierde. No todos pueden tener el estatus más alto de manera simultánea. O es uno, o es otro.

El estatus es necesariamente relativo. Una persona tiene alto estatus porque hay otra persona que tiene estatus bajo. Entonces, ¿el hecho de que el estatus sea relativo significa que no hay nada qué hacer para que más gente tenga más estatus? No necesariamente. Para que exista estatus, se necesita primero un grupo dentro del cual compararse, ¿cómo podría ser el estatus una característica relativa si no hay hubiera otras personas con quienes compararse? Existe el grupo de los médicos cardiólogos, el grupo de los compositores de música clásica, el grupo de los economistas, etcétera. Dentro de ellos tienen además distintas categorías de estatus. Está el economista premio Nobel, y el economista que es funcionario público y que nunca llegará a ser Nobel, pero no por eso tendrá necesariamente un estatus menor. Simplemente el grupo con el que se compara es otro, y el estatus resultante es otro.

La humanidad no está formada por un solo grupo, sino por miles, y en todos ellos el estatus es asequible. Desde música, hasta deporte, pasando por la academia, el arte, los oficios y la política. Aún dentro de esos grupos hay cientos de divisiones. La manera de que más gente tenga estatus es aumentando el número de grupos. Es por la variedad de grupos, que hoy el estatus es multidimensional. No hay una causa única de estatus. En ocasiones creemos que es el dinero, pero la fortuna no es la única (y tampoco es necesariamente la mejor) fuente de estatus.

La búsqueda de estatus es una constante en los hombres y mujeres. Todos lo buscamos por diferentes medios: dinero, educación, belleza, ejercicio, sociabilidad, etcétera, pero todos queremos estatus. Y no digo que sea malo decirnos a nosotros mismos que no buscamos estatus; quizá sea porque es un secreto personal sabido por todos que nos gusta tanto, pero la próxima vez que compre una camisa con un cocodrilo piense si paga por la tela o por el estatus.

ars@prodigy.net.mx

@RoemerAndres

Los comentarios y artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de quien los firma. Libertad Guerrero Noticias los publica en respeto irrestricto a la libertad de expresión.
___________________________________________________

Edición: Fracalo

Libertad Guerrero Noticias, periódico online editado desde el puerto de Acapulco, Guerrero, México, bajo la dirección del periodista Francisco Cárdenas López (Fracalo). Contacto: fracalo2001@yahoo.com.mx

0 comments :

Publicar un comentario

Por favor, ingresa tu correo electrónico para poder contactarte posteriormente... Gracias por visitarnos.