CONTEXTO POLÍTICO
Por Efraín Flores Iglesias
El
cochinero en el partido de Ángel Aguirre
Las evidencias ahí
están. Nadie inventa nada. La elección interna del PRD resultó ser un cochinero espantoso, en donde
prevaleció el acarreo, las descalificaciones entre los aspirantes, el robo de
urnas, la quema de boletas y el rasuramiento del padrón de militantes. Y no
solamente ocurrió en el estado de Guerrero, sino en todo el país.
Así llevó cabo el
PRD su elección de consejeros estatales y nacionales, y de delegados al
congreso nacional. La democracia que presumen practicar los perredistas es una
farsa. Lo que antes le cuestionaban al PRI, ahora, ellos la saben hacer a la
perfección. De eso no queda duda.
Desde su
fundación, el PRD siempre ha estado dividido. La unidad no existe en ese
partido; son los intereses de las tribus
y de los dirigentes los que han orillado en ocasiones a establecer acuerdos
para no salir lastimados. Desafortunadamente, el sol azteca ha perdido el
rumbo, al entregar sus siglas a los priístas que en su momento tacharon de lo
peor.
Los grandes
responsables del desaseo en la elección interna del PRD, son Los Chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano), quienes a nivel nacional comandan
a una corriente que sirve a los intereses del presidente de la república, el
panista Felipe Calderón Hinojosa:
Nueva Izquierda (NI). Sin lugar a dudas, el Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, Marcelo Ebrard Casaubón
también metió las manos en el proceso interno, con el único objetivo de impedir
a que Andrés Manuel López Obrador
logré la mayoría en el Consejo Nacional del PRD, máximo órgano que elegirá al
candidato que habrá de competir en la elección presidencial del próximo año.
Ebrard sabe
perfectamente que si AMLO es el abanderado del sol azteca, muy difícilmente se
concretará una alianza con el PAN. Por eso operó muy bien la elección interna
del pasado domingo. Lo sorprendente del caso, es que en el DF, Dolores
Padierna, secretaria general nacional del partido negro amarillo, impidió junto
con sus simpatizantes que se realizara la elección, acusando al gobernante
capitalino de meter las manos, para favorecer a sus candidatos.
En Guerrero, el
gran responsable de que prevaleciera el cochinero, fue el gobernador Ángel Aguirre Rivero, quien en colusión
con el diputado federal Armando Ríos
Piter operaron para impedir a que los lopezobradoristas
se consolidaran en el estado.
Lo cierto es que
en varios municipios se impidió el ejercicio del sufragio a varios militantes.
Incluso, una semana antes, varios perredistas en el estado denunciaron que
habían sido excluidos del padrón, cuando la mayoría de ellos ingresaron desde
1989.
Lo que se vio el
domingo, fue un cochinero, en donde
las descalificaciones y prácticas antidemocráticas resaltaron. Los perredistas superaron a los priístas en
el acarreo y en el reparto de despensas. Y así gritan a los cuatro vientos
que son de izquierda y que quieren gobernar al país, ¡por favor!
RUBÉN VALENZO: UN DEMAGOGO SIMILAR A CAMPOS
ESPÍRITU
El que de plano no
entiende que los tixtlecos no lo quieren, es el diputado priísta Rubén Valenzo Cantor, quien ahora anda
moviéndose para ser alcalde de Tixtla. Durante los tres años que lleva como
miembro de la LIX legislatura local, si al caso ha subido a tribuna en cuatro
ocasiones; no asiste a las sesiones y cuando sí lo hace, nomás se la pasa
distraído.
En su afán de
suceder a Jorge Luis Campos Espíritu
–otro priísta que le ha incumplido a los tixtlecos–, recorre las comunidades
del municipio para buscar adeptos. Promete y promete, pero no cumple con los
compromisos que asume con los ciudadanos.
Los ciudadanos ya
están cansados de escuchar a políticos demagogos. Es por eso que ya no quieren
que Tixtla se estanque otros tres años, tal y como ha sucedido con Campos
Espíritu, quien prometió realizar un gobierno de puertas abiertas, pero que al
final solamente benefició a sus cuates.
Con qué calidad
moral Rubén Valenzo pretende ser alcalde en la tierra del general Vicente
Guerrero. Le debería de dar vergüenza, pues no ha hecho nada que beneficie a
ese municipio.
Para mala suerte
de Tixtla, tanto Valenzo Cantor como Campos Espíritu, son de los más pésimos
representantes populares de la entidad. Si el primero no legisla, el segundo ni
siquiera sabe gobernar con humildad. A ambos sólo les importa vivir del
presupuesto público. Así de claro.
ENTRE OTRAS COSAS… El operativo federal Guerrero Seguro no ha sido tan benéfico como se anunció desde un
principio. En Acapulco siguen las
ejecuciones, los levantones y las extorciones. Los ciudadanos no pueden
caminar tranquilamente por las calles. Y todo, por culpa del presidente Felipe
Calderón, quien inició en el año 2006 su fallida
guerra contra el crimen organizado.
Comentarios:
efrain_flores_iglesias@hotmail.com
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