Devocional del pastor Rick Warren
“Por la fe salió de Egipto sin
tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo
al Invisible”. Hebreos 11:27 (NVI)
Tu identidad determina tu destino. Esa es una
afirmación poderosa. Pero en la vida de Moisés, vemos que es verdad. Una vez
que Moisés se dio cuenta de quién era, su vida tomó una dirección completamente
nueva.
Hebreos 11:27 dice: “Por la fe salió de Egipto sin
tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo
al Invisible” (NVI).
Conocer tu verdadera identidad provoca dos cambios
clave: te da el valor de soltar el pasado y te da el valor de caminar hacia el
futuro.
Moisés "salió de Egipto". Tuvo el valor
de dejar atrás su pasado.
En la Biblia, Egipto siempre representa esclavitud
y atadura a algo. Así que aquí está la pregunta: ¿Cuál es tu Egipto? ¿Qué te
está esclavizando y controlando? ¿Tienes el valor de alejarte de lo que sea que
te esclavice? Conocer tu verdadera identidad te da valor.
A continuación, “se mantuvo firme”. Tuvo el valor
de entrar en su futuro, su destino.
Conocer tu identidad te da el valor de caminar
hacia un nuevo destino. La Biblia dice: “Por lo tanto, si alguno está en
Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” 2
Corintios 5:17 (NVI).
Cuando recibes a Jesús por fe, Dios perdona tus
pecados. Él te da una nueva identidad en Cristo. La gente a veces lo llama
"nacer de nuevo". Es un nuevo comienzo. Una página en blanco. Un
nuevo destino.
Una vez que Moisés descubrió su verdadera
identidad, se enfocó en su destino. Era como un corredor olímpico que no mira a
la derecha ni a la izquierda, sino que solo mira hacia la línea final.
Hebreos 12:2 dice: “Fijemos la mirada en Jesús, el
iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba,
soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está
sentado a la derecha del trono de Dios”.
Y Colosenses 3:1-2 lo dice de esta manera: “Pongan
la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de
honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la
tierra” (NTV).
Cuando Dios te ha dado una nueva identidad, puedes
concentrarte en el largo plazo —no en las prioridades u opiniones de otras
personas, sino en las realidades del cielo y la carrera que Dios te ha dado
para correr.
Conoce tu identidad. Aléjate de tu pasado. Avanza
hacia tu destino.
Reflexiona
sobre esto:
- ¿De qué parte de tu pasado necesitas alejarte?
- ¿Cuándo te resulta más difícil mantener tus ojos enfocados en Jesús?
- ¿Qué paso específico puedes tomar hoy para avanzar hacia tu destino dado por Dios?
Esta
oración puede cambiar tu vida eternamente...
Querido Dios, admito que tengo temor,
pero quiero conocerte.
No lo entiendo todo, pero te agradezco
que hayas estado conmigo incluso cuando no te reconocía.
Gracias por enviar a tu hijo Jesús para
salvarme y no para condenarme. Admito que nunca pensé que necesitara un
Salvador, pero hoy quiero recibir el regalo de la salvación.
Confieso que he pecado, hice cosas que
no fueron correctas ante tus ojos. Te pido perdón y agradezco que hayas enviado
a tu hijo Jesús para salvarme de todos mis pecados, y limpiarme a través de su
sacrificio en la cruz.
Te pido que me salves de mis
remordimientos y errores. Necesito que quites de mí el estrés, la carga del
pecado y me llenes con tu amor.
Necesito estar en paz contigo y
necesito que pongas tu paz en mi corazón.
Amado Dios desde hoy en adelante,
quiero que tu hijo Jesús sea mi Señor y mi Salvador, quiero recibir tu regalo
de la vida eterna.
Gracias por amarme desde antes de
nacer, gracias por caminar siempre a mi lado y gracias por esperar
pacientemente que tomara esta decisión.
Quiero
aprender a amarte, confiar en ti y tener una relación contigo, deseo
saber para qué me has puesto en la tierra, quiero cumplir con el propósito para
el cual me creaste, quiero despertar cada mañana buscando hacer tu voluntad y
agradándote en todo.
Hago esta oración en el Nombre de tu
Hijo Jesús, amén.
La Biblia dice: “porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo»” (Romanos 10:13 NVI). ¿Invocaste el nombre del Señor? Entonces eres salvo. ¡Bienvenido a la familia de Dios!
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"¿Y cómo van a creer en él, si no
han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el
mensaje?" Romanos 10:14 (DHH)
Te invitamos a conocer el ministerio de Esperanza Diaria del Pastor Rick
Warren



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