Devocional del pastor Rick Warren
"[Moisés] consideró que el
oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto,
porque tenía la mirada puesta en la recompensa”. Hebreos 11:26 (NVI)
Durante los dos últimos días, hemos hablado de dos
cosas: Primero, conocer a Dios te ayuda a conocer tu verdadera identidad. Y
segundo, conocer tu verdadera identidad te ayuda a definir tus
responsabilidades. Hoy veremos cómo el conocer tu verdadera identidad también
ayuda a establecer tus prioridades.
Volvamos a Moisés, cuya vida hemos estado
considerando. Nació esclavo hebreo, pero fue criado como nieto del faraón. El
mundo de Moisés valoraba lo mismo que el nuestro: popularidad, placer y
posesiones.
Pero cuando Moisés se dio cuenta de que era hebreo,
sus valores y prioridades cambiaron. De repente, la vida en el palacio ya no
importaba. “consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza
que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa”
Hebreos 11:26 (NVI).
Su verdadera identidad lo ayudó a definir sus
valores, y priorizó su vida basándose en esos valores.
Moisés se dio cuenta de tres cosas muy importantes
en su vida:
1. Cumplir
el propósito de Dios es mejor que la popularidad.
2. Amar al
pueblo de Dios es mejor que el placer.
3. Tener
la paz de Dios es mejor que las posesiones.
Moisés renunció a todas las cosas que muchas
personas pasan toda su vida tratando de obtener. ¿Por qué? “Porque tenía la
mirada puesta en la recompensa”. Su visión estableció sus valores. Luego, sus
valores determinaron sus prioridades: seguir a Dios y sacar al pueblo hebreo de
la esclavitud en Egipto.
Pablo fue uno de los primeros cristianos, y tuvo
una visión similar a largo plazo. En Filipenses 3:8 dice: "Todo lo
considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús,
mi Señor”.
¿Qué pasa contigo? ¿Qué valores son más importantes
para ti? Si no lo sabes, reflexiona. Si no decides por ti mismo lo que es
importante, otras personas decidirán por ti.
¿Ha estado tu vida enfocada en lo que otras
personas valoran —cosas como la popularidad, el placer y las posesiones? Si es así, sigue los ejemplos de Moisés y
Pablo. Encuentra tu identidad en Cristo y abraza la visión de Dios para tu
vida. Deja que esa visión te muestre tus valores. Y luego deja que tus valores
establezcan tus prioridades.
Reflexiona
sobre esto:
- ¿Qué valora la mayoría de las personas a tu alrededor? ¿Qué valoras tú?
- Haz una lista de las cinco prioridades principales de tu vida. ¿Con qué facilidad identificaste esas prioridades?
- ¿Qué cambios ayudarían en tu vida a ser más consistentemente centrado en estas prioridades?
Esta
oración puede cambiar tu vida eternamente...
Querido Dios, admito que tengo temor,
pero quiero conocerte.
No lo entiendo todo, pero te agradezco
que hayas estado conmigo incluso cuando no te reconocía.
Gracias por enviar a tu hijo Jesús para
salvarme y no para condenarme. Admito que nunca pensé que necesitara un
Salvador, pero hoy quiero recibir el regalo de la salvación.
Confieso que he pecado, hice cosas que
no fueron correctas ante tus ojos. Te pido perdón y agradezco que hayas enviado
a tu hijo Jesús para salvarme de todos mis pecados, y limpiarme a través de su
sacrificio en la cruz.
Te pido que me salves de mis
remordimientos y errores. Necesito que quites de mí el estrés, la carga del
pecado y me llenes con tu amor.
Necesito estar en paz contigo y
necesito que pongas tu paz en mi corazón.
Amado Dios desde hoy en adelante,
quiero que tu hijo Jesús sea mi Señor y mi Salvador, quiero recibir tu regalo
de la vida eterna.
Gracias por amarme desde antes de
nacer, gracias por caminar siempre a mi lado y gracias por esperar
pacientemente que tomara esta decisión.
Quiero
aprender a amarte, confiar en ti y tener una relación contigo, deseo
saber para qué me has puesto en la tierra, quiero cumplir con el propósito para
el cual me creaste, quiero despertar cada mañana buscando hacer tu voluntad y
agradándote en todo.
Hago esta oración en el Nombre de tu
Hijo Jesús, amén.
La Biblia dice: “porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo»” (Romanos 10:13 NVI). ¿Invocaste el nombre del Señor? Entonces eres salvo. ¡Bienvenido a la familia de Dios!
¡Comparte este devocional con tus amigos y familiares!
"¿Y cómo van a creer en él, si no
han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el
mensaje?" Romanos 10:14 (DHH)
Te invitamos a conocer el ministerio de Esperanza Diaria del Pastor Rick
Warren



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