Devocional del pastor Rick Warren
“La tentación viene de nuestros propios deseos, los
cuales nos seducen y nos arrastran. De esos deseos nacen los actos pecaminosos,
y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte”. Santiago 1:14-15 (NTV)
Hoy vivimos en una era de irresponsabilidad, donde
nadie quiere admitir que sus problemas son su culpa. Vivimos en una cultura
donde es común adoptar el papel de víctima. Ningún problema que tengamos es
considerado culpa nuestra; siempre es el problema de otra persona. Culpamos a
los demás. Culpamos al gobierno, los medios de comunicación, nuestros padres,
las escuelas, nuestro ADN y el medio ambiente, todo menos a nosotros mismos.
La verdad es que traemos la mayoría de nuestros
problemas sobre nosotros mismos. Solo tenemos que aceptar la responsabilidad y
dejar de culpar a los demás. Cada vez que culpamos a alguien más, no estamos
admitiendo cuál es el verdadero problema.
Si estás enfrentando tentación en este momento,
nunca encontrarás la libertad hasta que dejes de buscar al culpable y comiences
a solucionar el problema. ¡Deja de culpar a otras personas! Incluso cuando
otras personas te han lastimado, es tu reacción la que está causando el
problema.
Es sorprendente para mí que algunas personas
incluso intenten culpar a Dios por el desastre en sus vidas. Pero la voluntad
de Dios nunca contradice la Palabra de Dios. Si Dios dice "No hagas
eso" en la Biblia, nunca te dirá "sí" a través de un
sentimiento. No importa cuán bien se sienta: si contradice la Palabra, no viene
de Dios. Cuando escuchas tus sentimientos en lugar de la Palabra de Dios, caes
directamente en una trampa. Una de las excusas más comunes que he escuchado
para justificar una multitud de pecados es: "Dios quiere que yo sea feliz,
y esto me hará feliz".
Dios se interesa en tu felicidad, pero prioriza tu
santidad. Él quiere que le obedezcas. Nunca serás totalmente feliz si ignoras
la voluntad de Dios. De hecho, te diriges a la destrucción cuando haces eso.
Las reglas y principios en la Biblia no están ahí solo para hacer la vida
miserable. Están ahí por nuestro propio bien.
Las personas más felices del mundo son aquellas que
se aferran a lo que Dios dice y lo siguen, independientemente de lo que digan
sus sentimientos.
Reflexiona
sobre esto:
¿Qué problemas pueden surgir cuando intentamos
culpar a alguien más?
¿Por qué es significativo que Dios quiera que
seamos santos más de lo que Él quiere que seamos felices?
¿Cuándo tus sentimientos nublaron tu juicio sobre
una decisión importante? ¿Qué consecuencias enfrentaste de tu elección?
Si todavía no has confiado en Jesús y no te has comprometido a seguirlo,
¿por qué esperar más? Si estás listo para cruzar esa línea y tomar la decisión
de creer en Jesucristo y seguirlo; haz la siguiente oración:
Querido Dios:
Me asombra que quieras ser mi amigo y que hayas enviado a tu Hijo Jesús para hacer posible una relación contigo. Confieso que he pecado y te pido perdón. Creo que Jesús murió para quitar mis pecados y que lo resucitaste. Quiero confiar en Jesús como mi Salvador y seguirlo como mi Señor desde hoy en adelante. Dios, quiero conocerte más y más y vivir mi vida siguiendo tus propósitos para mí.
En el nombre de Jesús hago esta oración. Amén.
La Biblia dice: “porque «todo el que
invoque el nombre del Señor será salvo»” (Romanos 10:13 NVI). ¿Invocaste el
nombre del Señor? Entonces eres salvo. ¡Bienvenido a la familia de Dios!
¡Comparte este devocional con tus amigos y familiares!
"¿Y cómo van a creer en él, si no
han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el
mensaje?" Romanos 10:14 (DHH)
Te invitamos a conocer el ministerio de Esperanza Diaria del Pastor Rick
Warren



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