Vivir a los 30 en casa de papis... por bajos sueldos y comodidad - Libertad Guerrero Noticias

Vivir a los 30 en casa de papis... por bajos sueldos y comodidad

Hay treintañeros que no logran las condiciones económicas para independizarse, bajos sueldos y desempleo, son algunas razones, otros son exitosos pero siguen en el  “nido” por comodidad


CIUDAD DE MÉXICO (www.libertadguerrero.net).- Nunca han salido del hogar, otros han vuelto tras un intento de independizarse, sus razones son muchas y diferentes. Tienen más de 30 años y viven con sus padres y para muchos la idea de "volar del nido" se ha postergado, simplemente ya no "seduce", o es una nueva forma de supervivencia.
A Manuel Montes, un abogado de 35 años, la idea de independizarse, vivir con una pareja, casarse o tener hijos no le atrae en lo absoluto. Su sueldo no es el problema, pero prefiere seguir disfrutando de las comodidades que tiene en su hogar, con papá y mamá.
Él aporta para los gastos de la casa y no ha querido salir de ella por las comodidades que implica, cuando llega sabe que habrá comida caliente; jamás le cortarán los servicios de luz, teléfono o gas por olvidar pagarlos.
Su solvencia económica prácticamente eliminó las restricciones de horarios y salidas "puedo hacer y llegar a la hora que yo quiera, viajar, ir de fiesta en fiesta sin problema", asegura.
A ellos, en Estados Unidos se les denominó kidults (niño adulto), en Latinoamérica se les conoce como adultescentes, por la unión de adulto y adolescente, mientras que en España los sociólogos prefieren definirlos como treintañeros bajo el síndrome de Peter Pan.
Manuel vive con sus padres por elección, sin embargo, también hay treintañeros que aspiran poder independizarse, pero salir del "nido" se ve lejano, pues el desempleo o los bajos sueldos no lo permiten.
Mariana Reyes, de 30 años, es diseñadora gráfica, con un sueldo mensual de 6 mil pesos no podría pagar la renta de un departamento más los servicios básicos y que aún le quede lo suficiente para comprar ropa o salir a divertirse. "¿Qué si quiero vivir sola?, por supuesto que sí, pero haciendo cuentas y siendo realistas es una posibilidad que veo lejana, no me alcanzaría", señala.
Para el coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM, José Antonio Pérez Islas, con pocas alternativas laborales y ante la falta de políticas públicas que atiendan sus demandas, a los profesionistas se les está condenando a ingresar a un mercado de trabajo precario y en ocasiones informal y ante este panorama es difícil que puedan independizarse, "por lo que su único amortiguador es la familia, la única institución en la que se sigue confiando en México".
Cifras del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi), revelan que siete de cada 10 desempleados en el país tienen entre 24 y 37 años, problema que se acentúa en el rango de los 35 a 37.

Y siguen en el nido

Hay treintañeros que viven en casa de sus padres porque "no les queda de otra", siguen bajo el techo de la familia porque eso representa un ahorro, la mayoría de ellos son universitarios que tienen dificultad para ingresar al mercado laboral, en otros casos, trabajan pero su sueldo no les permite solventar los gastos que implica la emancipación, apunta Pérez Islas.
Otros lo hacen por comodidad. Hay treintañeros que se comportan como adolescentes, siguen en fiestas, no planean casarse ni tener hijos, dependen de mamá para que su ropa esté pulcra, su comida lista cuando lleguen y no tienen responsabilidades en el hogar, su único compromiso es aportar una parte del sueldo para los gastos diarios, el resto es exclusivamente para diversión, se convierten en los eternos adolescentes, llamados también adultescentes.
De acuerdo con el sociólogo, hay otro tipo de casos, los que son parte de la cultura popular que siempre ha existido en México y que funcionan como familia extensa, o familia muégano. Nunca salen del "nido" y justo ahí construyen un cuarto para vivir con su pareja e hijos, a un lado o arriba de la vivienda paterna, en ocasiones comparten gastos, la cocina y el baño. "Es la llamada casa grande y el hijo o la hija se pueden quedar el tiempo que quiera".
"También influye que el promedio de casamiento de los jóvenes se ha retrasado cerca de cinco a 10 años. Antes, la gente se casaba antes de los 25 años y esa era la principal razón por la que salían de su hogar, ahora, las nuevas generaciones -de las más escolarizadas en las últimas décadas-, piensan en casarse o vivir con una pareja superando los 30 años", refiere el investigador en entrevista para EL UNIVERSAL.
En muchos casos, jóvenes que han salido de la casa paterna porque han decidido formar una familia, regresan al hogar después de los 30 años porque se divorcian, en el caso de las mujeres retornan con hijos, aunque para los hombres es mucho más fácil volver.
Los que deciden volar del "nido" y vivir solos regresan por soledad, pero sobre todo por cuestiones económicas.
La última Encuesta Nacional de Juventud podría revelar la tendencia que se espera en los próximos años, pues según los resultados, el 39.8% de los jóvenes de entre 20 y 29 años vive con sus padres, mientras que el 28.7% vive con su pareja e hijos y tan sólo el 4.2% vive solo.
El 32.8% de jóvenes que decidieron vivir solos fue motivado principalmente por el objetivo de formar una familia; el 23.6% por el deseo de ser independiente; mientras que el 16% salieron del hogar por motivos de estudio; el 13.7 % por cuestiones laborales y el 9.2% por problemas con los padres.

"Siento la presión de mi familia"

Para Gabriel Chávez, las prioridades de los jóvenes han cambiado, "queremos estudiar, desarrollarnos en todos los sentidos", para él, la idea de salirse de la casa de los papás "porque me voy a casar" ha quedado alejada del contexto actual.
Es ingeniero, trabaja en el área de Telecomunicaciones para una empresa y tiene su propio cibercafé. Tiene 32 años, no se queja de su economía, es hijo único y vive con su mamá. La principal razón por la que no ha abandonado "el nido" es porque él es el sustento fuerte de la casa, su mamá tiene 77 años y a pesar de que no es muy apegado a ella no la quiere dejar sola, prácticamente su tía y él son su única familia.
En su opinión, dejar la casa de los padres, donde ya se tiene un status y calidad de vida, para emprender la búsqueda de un lugar con menos comodidades, no resulta una opción atractiva, más si la relación familiar es buena, aunque reconoce que el independizarse es sano porque es parte del desarrollo personal y psicológico.
Otro caso es el de Marco "N" quien a sus 34 años, aún no ha tenido su primer empleo formal y que esté relacionado con su carrera de Biología, sus padres le ayudan a solventar sus gastos escolares y personales mientras llega el "trabajo ideal".
Él decidió vivir con sus padres hasta que ingrese definitivamente al mercado laboral. Ha buscado empleo, sin embargo se ha enfrentado a diversos obstáculos para ser contratado: no tiene la experiencia suficiente, rebasa la edad límite o está sobrecalificado para el puesto.
Planea rentar un departamento, vivir con su novia y compartir los gastos "al menos en un año espero tener un empleo digno, si no lo logró me iré al extranjero, ya siento la presión de mi familia", relata.

Generación en transición

Para la psicóloga de la UNAM, Aranel Arredondo, la emancipación se está retrasando por varios factores, uno de ellos es que se están modificando las metas y prioridades de los jóvenes, "podríamos hablar de una generación de transición, con más profesionistas que no se conforman sólo con estudiar una licenciatura", por la cual es más accesible para los jóvenes seguir viviendo en casa de los padres hasta que se concluya la etapa escolar y logren conseguir un empleo que cumpla sus expectativas personales, profesionales y económicas.
A decir de la psicóloga, cuando los jóvenes permanecen en el "nido" sin meta alguna, de manera pasiva, sin realizar aportaciones (económicas, quehacer en el hogar), y esperando que sus padres hagan y resuelvan todo y sigan ejerciendo ese rol protector, los treintañeros podrían demostrar falta de responsabilidad, independencia, compromiso y temor de emprender nuevos desafíos y estar ante un problema social, como el caso de los llamados "ninis", que no estudian y tampoco trabajan.
Los casos son diferentes cuando los treintañeros siguen en casa, pero se ocupan y responsabilizan de sus asuntos, contribuyen a las labores domésticas, aportan a la economía de la familia, tienen metas, en este caso, refiere la psicóloga, la familia representa un apoyo, y de cierta manera, los mismos jóvenes se estarían preparando para el día en que decidan independizarse, administrar su economía, ser autosuficientes y responsabilizarse al cien por ciento de sus decisiones.

Fuente: El Universal
Agosto/31/2014
www.libertadguerrero.net
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Edición: Fracalo

Libertad Guerrero Noticias, periódico online editado desde el puerto de Acapulco, Guerrero, México, bajo la dirección del periodista Francisco Cárdenas López (Fracalo). Contacto: fracalo2001@yahoo.com.mx

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