Legisladores federales damnificados
Parece que no les cae el veinte a los tan estudiados ostentadores de muchos grados académicos, títulos y reconocimientos en el extranjero, que los mexicanos estaremos jodidones pero no somos idiotas, por eso no comulgamos con sus patrañas y puestas en escena, sobre todo en cuanto a la búsqueda de seguridad pública y justicia se trata.
Quizá ellos en su mundillo virtual pero blindado y con escoltas que se pagan del presupuesto y no de sus bolsillos, ni se imaginen como los vemos desde abajo los mal gobernados, inconformes con sus constantes pifias e indignados de plano de tantas estupideces en materia de ejercer la autoridad e imponer el orden.
Resultaron de piel muy sensible y les salen ronchas si escuchan las palabras “autoritarismo, represión e ingobernabilidad”, peor si se sienten observados por organismos no gubernamentales y oficiales de defensa de derechos humanos que los traen de las orejas favoreciendo tal vez sin querer la inmunidad e impunidad de la delincuencia organizada y ocasional.
¿Cuándo se había visto que a los elementos policiacos se les mandara en calidad de espantapájaros tullidos e inermes para hacer solo presencia disuasiva ante anarquistas y vándalos enfurecidos que hacen lo que quieren sin consecuencias legales?
Con razón no faltan los que digan que para huevos los de Don Gustavo Díaz Ordaz y el General Marcelino García Barragán en 1968, que como sea pudieron sofocar una rebelión gigantesca en donde se utilizó de carne de cañón a estudiantes desorientados que no sabían ni qué querían.
Para algunos juristas es una lástima que hayan derogado el articulado respecto al delito de disolución social y que les de miedo integrar ahora averiguaciones previas por los de motín, rebelión y sedición, cuando estamos ya ante el vidente estallido de una posible narcoinsurgencia apoyando la “revolución del magisterio” que está incendiando alguno estados del sur y el mismísimo DF.
“Cosas veredes Sancho”; una cosa es que a Vicente Fox Quesada y a Felipe Calderón Hinojosa como presidentes se las hayan complicado para poder poner un pie dentro del Palacio de San Lázaro en eventos solemnes y protocolarios, otra infamante y denigrante que ahora de plano hayan botado a la fregada a los legisladores federales desplazándolos de su lugar de trabajo en adormiladoras sesiones.
Se tuvieron que ir de arrimados a las instalaciones de un Banco poderoso contiguas a la Secretaría de la Defensa Nacional, en vez de que las autoridades capitalinas y federales ordenaran hacer lo debido, sacando del rabo a los invasores de las instalaciones en un santiamén así hubiera que descalabrar a uno que otro malandrín encapuchado y armado hasta con explosivos y bombitas molotov.
Pareciera que confunden la prudencia y la tolerancia como la gimnasia y la magnesia. El pueblo mexicano mediante el voto depositó en los representantes populares la autoridad y autonomía del poder legislativo ahora ultrajado por un puñado de truhanes que los puso de a chinqueque.
De balde tanto gasto entonces en uniformes acorazados para policías que se tienen que quedar de brazos caídos a recibir escupitajos, mentadas y graves lesiones por las turbas y hordas manipuladas desde lo no tan oscurito que todos intuimos donde tiene sus bases y titiriteros mayores.
La tradición golpista en Latinoamérica se contuvo en México muchas décadas, gracias a que los gobiernos tricolores no se contenían para poner quietos a quienes debía ponerse quietos, dijeran lo que dijeran o alegaran los simpatizantes de la anarquía disfrazados de humanistas.
Con lo acontecido en estos días, la antipatía de los mexicanos por sus legisladores está creciendo, ¿Para qué estar pagándole tanto a individuos que ni su lugar de trabajo saben defender?
Pero otra peor…si en muchas partes de la Nación están dejando brotar y auspician y patrocinan grupos ilegales de autodefensa armada que rebasaron a las corporaciones policiacas municipales, estatales y federales…¿entonces para qué seguir pagando sueldos a esos gendarmes que resultan inútiles para mantener la seguridad y el orden?
Se echan la pelotita caliente entre Alcaldes, Gobernadores, Secretarios de Estado y el Presidente inculpándose recíprocamente de negligencia; jueces, Magistrados y Ministros hacen su agosto liberando grandes delincuentes con cualquier pretexto procesal, dentro de un panorama que a los ojos del mundo ya se mira de lejos como un país en los inicios de guerra civil, mientras el imperio del narco se robustece.
Cuidado con el México en llamas que nos legó Calderón, peligro con la gobernabilidad que se escapa como agua entre los dedos de las manos de quienes no están demostrando inteligencia ni valor y decisión para aplicar las leyes sin miramientos ni concesiones.
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