CIUDAD DE MÉXICO (www.libertadguerrero.net).- Las noches oscuras del pontificado de Benedicto XVI, como él calificó los tiempos de crisis que enfrentó, se caracterizaron por los escándalos de pederastia, el caso de Vatileaks, presiones de la curia vaticana, crisis de vocaciones, disminución de los fieles y una constantemente lucha para mantener credibilidad en la jerarquía católica.
Pese a ser considerado un Papa conservador, señaló que el condón se podría admitir solo en casos limitados para prevenir el Sida y esto podría ser un paso para una “sexualidad más humana”, pero fue inflexible en las cuestiones morales como el respeto a la vida desde la concepción, el uso de la píldora del día siguiente y el celibato de los sacerdotes.
Aunque, tras el anuncio de su renuncia, al oscurecer cayó un rayo sobre el Vaticano, no todo fue penumbra para Ratzinger, algunos le reconocen enfrentar los problemas de manera inmediata, establecer una reforma litúrgica y tratar de transparentar las finanzas.
Programa de limpieza
En su inició enfrentó los problemas de pederastia y puso en marcha un programa de “limpieza” en contra los clérigos que cometieron abusos sexuales contra menores, por lo que dimitieron obispos y sacerdotes.
De estos casos uno de los más destacados fue la suspensión de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, a quien posteriormente se le descubrió una doble vida.
Reconoció el caso de los múltiples abusos en Irlanda, a donde fue para reunirse con las víctimas y expresó la “vergüenza” que sentía por estos casos.
Para enfrentar este problema, el lunes 12 de abril de 2010 dio a conocer la “Guía para entender los procedimientos adoptados por la Congregación de la Doctrina de la Fe en los casos de supuestos abusos sexuales”, en la que una de sus principales aportaciones fue establecer que los casos de pederastia se deben de denunciar “siempre” a la autoridad civil y los obispos deben cooperar en las investigaciones con las autoridades locales.
También estableció que en casos graves el Papa puede reducir directamente al estado laical al clérigo pederasta, sin pasar por el juicio canónico previo.
Sobre los delitos más graves, se ordena a las diócesis locales informar a la Comisión de Doctrina de la Fe e investigar todas las acusaciones de abuso sexual de un menor por parte de un clérigo.
Además aumentó el tiempo de prescripción de ese delito hasta 10 años a partir de que el menor cumpla los 18, aunque reafirmó la necesidad de mantener el secreto pontificio sobre los procesos canónicos de abusos, bajo la pena de excomunión fulminante e irrevocable.
Vatileaks
El año pasado se enfrentó a dos problemas, el caso Vatileaks que inició a partir de la publicación del libro Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI, del periodista Gianluigi Nuzzi, quien publicó más de 100 documentos privados del Vaticano.
A través de éstos reveló una descomposición institucional, luchas de poder y traiciones en el seno de la curia romana.
Fue Paolo Gabrielle, su mayordomo durante seis años, quien filtró los documentos, por lo que fue sometido a juicio, aunque después lo perdonó el Papa.
En mayo se anunció la destitución del presidente del Banco del Vaticano (Instituto para las Obras Religiosas), Ettore Gotti Tedeschi, después de que se puso en duda la transparencia de ese organismo en los documentos filtrados.
La decisión fue tomada por “unanimidad” por los directivos pocos meses antes de que expertos europeos decidan si el Vaticano figura en la “lista blanca” de países que cumplen adecuadamente las normas internacionales en el manejo de dinero.
Decisiones radicales
El Consejo para la Familia del Vaticano señaló el mes pasado que la Iglesia católica no se opone al reconocimiento, mediante el derecho privado, de los derechos patrimoniales de las “convivencias no familiares”, incluidas las uniones entre personas del mismo sexo.
Aunque acotaron que estos derechos no deben confundirse con el matrimonio, pues éste únicamente puede existir gracias a la unión entre hombre y mujer.
Sobre la renuncia, en su libro Luz del mundo Ratzinger advirtió que “si un papa se da cuenta con claridad de que ya no es física, psicológica o espiritualmente capaz de ejercer el cargo que se le ha confiado, tiene el derecho y también en algunos casos el deber de dimitir”.
En otra de sus determinaciones radicales, el teólogo eliminó el limbo, lugar a donde iban los niños que morían sin recibir el bautismo, por considerar que refleja una “visión excesivamente restrictiva de la salvación”.
En Julio de 2007 dejó en libertad de cadaq párroco realizar nuevamente la misa Tridentina, celebrada completamente en latín, que había sido suspendida desde el Concilio Vaticano II.
Otro esfuerzo para recuperar la lengua oficial de la Iglesia fue cuando tuiteó en Latín, estrategia que refleja la meszcla de su conservadurismo con el uso de la modernidad para predicar.
Y para destacar su perfil filosófico, retomó el “Atrio de los Gentiles”, un evento en el que debaten creyentes y no creyentes que se realizaba en el templo de Jerusalén cuando fue renovado por el rey Herodes en el año 20 antes de Cristo.
Fuente: Agencias
Febrero/11/2013
www.libertadguerrero.net
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