ACAPULCO (www.libertadguerrero.net).- Luego de ser torturado y herido con un disparo de arma larga, agentes de la Policía Federal se llevaron detenido arbitraria e ilegalmente a José Santiago Delgado, quien posteriormente apareció muerto en el municipio de Atoyac, denunciaron familiares de la víctima.
La incursión se llevó a cabo apenas días después del arribo al poder de Enrique Peña Nieto, por lo cual los familiares agraviados imputan responsabilidad a su gobierno en la comisión de este homicidio.
Los hechos se produjeron el martes 4 de diciembre en la colonia Potrerillo de este puerto de Acapulco, donde los federales irrumpieron violentamente en una vivienda sometiendo a sus moradores a toda clase de tratos crueles, inhumanos y degradantes, pero la agresión se mantuvo en resguardo debido al miedo a denunciarla públicamente por parte de los familiares.
De acuerdo con la versión de María Elena Alarcón Campos, pareja sentimental de la víctima, los agentes de esa corporación ingresaron violentamente a su domicilio y, tras aprehenderlos con violencia excesiva, los sometieron a todo tipo de torturas, como golpes con los puños, con toletes en diversas partes del cuerpo y patadas, así como toques eléctricos en la cabeza, para lo cual utilizaron la batería de una de las camionetas, torturas que se prolongaron por más de 60 minutos.
Según el testimonio de la agraviada, después de torturarlos, los federales cargaron con ellos en dos camionetas en las que los trasladaron, con los ojos vendados, con dirección a Paso de Texca, donde los abandonaron con excepción de José Santiago Delgado, a quien se llevaron en otra camioneta con rumbo desconocido.
Por estos hechos, la familia levantó una denuncia ante el Ministerio Público del Fuero Común por la comisión de los delitos de privación ilegal de la libertad, tortura, lesiones, abuso de autoridad, delitos contra la administración de la justicia y, posteriormente, homicidio en contra de los elementos de la Policía Federal y quien resulte responsable, procedimiento que quedó registrado con el número TAB/BAH/04/0555/2012.
Según el testimonio asentado en dicha averiguación previa, la agraviada Alarcón Campos relató que al filo de las cuatro de la madrugada del martes 4 de diciembre, a su domicilio ubicado sobre la calle Pacífico número 7, manzana 20 de la colonia Potrerillo, irrumpieron unos 15 a 20 agentes de la Policía Federal gritando: “Ya les cayó la verga vestida de azul”.
Acto seguido, según los datos asentados en la averiguación, los agentes federales instaron a los ocupantes del domicilio a que abrieran la puerta de la casa o harían fuego.
Atenazados por el miedo, los ocupantes se abstuvieron de contestar pensando que era un equívoco de los policías, pero de inmediato los uniformados anunciaron una cuenta regresiva como ultimátum para que se les franqueara el paso, tras lo cual hicieron por lo menos media docena de disparos con arma larga en contra de la propiedad.
Acto seguido, los policías tumbaron la puerta a patadas e irrumpieron violentamente en el domicilio, donde aseguraron a la propietaria Alarcón Campos, así como a su pareja José Santiago Delgado, de 31 años, y unos jóvenes visitantes de nombres Alfonso Arellanes Olmedo y Pedro Jiménez Bailón, quienes dormían en el vestíbulo del domicilio.
Según el testimonio de la agraviada, los policías federales comenzaron a golpearlos indiscriminadamente con las culatas de las armas, así como a patadas en diversas partes del cuerpo, colocando a cada uno de los habitantes de la casa en una esquina, de cara a la pared, al mismo tiempo que los seguían golpeando.
Alarcón Campos afirmó que uno de los federales se dirigió a su compañero sentimental, José Santiago Delgado, a quien le disparó con un arma larga, impactando entre el costado y la pierna, lo que ocasionó que el agredido cayera en tierra derramando sangre.
“Todo estaba lleno de sangre: había sangre en el piso donde cayó, sangre en la cama, sangre afuera de la casa a donde lo arrastraron y lo siguieron torturando a pesar de que José no contestaba nada porque estaba herido y muy lastimado”, relató la agraviada.
Siempre según la fuente, los policías utilizaron la batería de una de las camionetas para aplicar tortura con energía eléctrica sobre la cabeza y otras partes del cuerpo especialmente a Santiago Delgado, así como a Arellanes Olmedo, para más tarde generalizar los tormentos en contra de los demás, a quienes en todo momento mantuvieron sometidos y contra el piso de la vivienda.
A Santiago Delgado le sumergieron la cabeza en agua utilizando una olla de peltre que la familia utiliza para el quehacer doméstico, no obstante que ya estaba herido gravemente, demandándole datos sobre armas y drogas, inexistentes en el domicilio.
Inclusive, dijo la señora Alarcón Campos, uno de los agentes tomó una pala con la cual estuvo escarbando en el piso de tierra de la vivienda, buscando las supuestas armas o la droga.
Además, denunció que a otras personas también las sometieron con violencia en otra habitación, entre ellas a su señora madre María Melquiades Campos Godínez, a quien trataron brutalmente no obstante ser una anciana.
Más tarde, los policías se llevaron a los tres jóvenes -Alfonso Arellanes, Pedro Jiménez y Santiago Delgado-, así como a la propia denunciante, con rumbo al libramiento de Paso de Texca, donde los soltaron en diferentes puntos del trayecto con excepción de Santiago Delgado, a quien se llevaron con rumbo desconocido.
Hasta esa fecha (4 de diciembre), José Santiago Delgado estaba considerado como desaparecido, pero posteriormente, el día viernes 7 del citado mes se enteraron de que su cuerpo apareció semienterrado en un terreno baldío del municipio de Atoyac.
Según reportes de prensa, autoridades locales encontraron el cuerpo debido al reporte de habitantes que se percataron que estaba enterrado en un terreno boscoso. La versión de prensa apuntaba que esa persona (José Santiago Delgado) había sido raptado presuntamente por delincuentes en un jaripeo celebrado en Coyuca de Benítez y posteriormente ejecutado a golpes.
Los familiares desmintieron tajantemente que Santiago Delgado haya sido sustraído de un jaripeo en el municipio de Coyuca, como difundieron falsamente versiones de prensa, porque en realidad fue sacado de su vivienda por agentes efectivos de la Policía Federal, ubicada en la colonia Potrerillo, en el puerto de Acapulco, cuando dormía con su pareja María Elena Alarcón Campos.
Esto, dijeron familiares, es un vil asesinato cometido por las fuerzas del orden, “pero llevaremos el caso hasta las más altas instancias para que se nos haga justicia, ahora con el gobierno del presidente Peña Nieto”.
Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido comentario alguno sobre el incidente.
Por José Antonio Rivera
Enero/14/2013
www.libertadguerrero.net
___________________________________________________


0 comments :
Publicar un comentario
Por favor, ingresa tu correo electrónico para poder contactarte posteriormente... Gracias por visitarnos.