APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO | De senadores y diputados, una historia miserable - Libertad Guerrero Noticias

APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO | De senadores y diputados, una historia miserable

APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO
De senadores y diputados, una historia miserable
Por Jeremías Marquines


Una de las quejas más frecuentes que me comparten los lectores de esta columna, es contra regidores, síndicos, diputados y senadores de todos los partidos. La molestia principal y justificada de las y los ciudadanos, es por el trato cínico y despótico que reciben  de quienes se benefician del voto y se comprometen a defender y hablar a nombre de los ciudadanos ante las Cámaras o los Cabildos.
En la mayoría de las democracias actuales, la representación popular es una función pública constitucional, típica y temporal que puede y debe desempeñar el individuo que ha satisfecho los requisitos legales al participar en elecciones generales y ha obtenido la mayoría de los sufragios emitidos, calificados y declarados válidos. Por este hecho, se asume legalmente el ejercicio de la representación popular que faculta a una persona para actuar, obligar y decidir como mandatario conforme a la ley, por y en nombre del pueblo.
Sin embargo, no hay nada más alejado de lo dicho anteriormente que la conducta de diputados, locales, federales y senadores. Es práctica común, al menos así es en el estado de Guerrero donde la barbarie y la falta de escrúpulos políticos es cosa diaria, que regidores, diputados y senadores, una vez recibido el voto popular y logrado el escaño, apaguen sus teléfonos celulares o cambien sus números para, ahora sí, estar lo más alejado posible de los ciudadanos y sus intereses.
Se ha dicho desde siempre que los puestos de “elección popular” son parte crucial del secuestro del interés público que efectúan mafiosos disfrazados de “políticos”. Atrás de cada regidor, diputado o senador, no está el interés por servir a los ciudadanos, sino sus propios intereses y de los grupos que han hecho de la representación popular un negocio rentable, pues estos “representantes populares” una vez logrado el cargo, abandonan en la indefensión a sus electores y se ponen al servicio de particulares o de gobernantes que los usan para legitimar y legalizar sus acciones, la mayoría de la veces muy cuestionadas.  Se convierten en alcahuetes de oficio, un ejercicio repudiable, y aún más, cuando el legislador proviene de un partido de izquierda.
Al respecto, un artículo Alonso Torres Aburto (La Jornada Michoacán, 2 y 9 de julio de 2008), que tituló “Los dueños del Poder Legislativo”, menciona que: “En tiempos de don Porfirio Díaz sólo llegaban a las cámaras legislativas los representantes de las oligarquías que habían pactado con el titular del Ejecutivo: terratenientes, militares, banqueros, comerciantes, industriales, voceros criollos de empresas extranjeras…”. “Ahora en nuestros tiempos, nos dice el autor citado, la composición de las cámaras legislativas se integran con representantes de oligarquías empresariales y partidistas, y nos dan santo y seña con datos duros, realistas, que espantan, de la pérdida de representación de los electores en la composición de las últimas cámaras legislativas”.
Está claro que la función de la representación popular ha sido pervertida por la ambición de individuos proclives a la corrupción y a la falta de escrúpulos. Individuos, la mayoría de las veces, extraídos de barriadas infames, ignorantes y sin decoro alguno, que gracias una larga trayectoria de ruindad, servilismo y autodegradación, logran ser postulados por los partidos para ocupar estos cargos de representación. El resultado de esta mixtura, son representantes populares que llegan al cargo con una idea distorsionada del servicio público, pues en lugar de pensar que están allí por el voto ciudadano, al que por ley están obligados a servir, creen fieramente que el cargo se lo deben a un padrino político o a un grupo en particular. Esta distorsión provoca que estos individuos, sin independencia ética o moral, crean, erróneamente, que su único deber es servir a los intereses de sus jefes políticos, gobernantes o grupos de interés, aparte de servirse ellos mismos del cargo para beneficio y enriquecimiento personal. La mayoría llegan con tsurus y salen con Audis R8 deportivos, de 201 mil dólares, o los más tacaños con camionetas lobo de 700 mil pesos.
Por este tipo de prácticas y conductas de los representantes populares, cada vez son más frecuentes las quejas y el desencanto ciudadano contra estos mercachifles de la política. Cientos de ciudadanos son engañados con verdadera ruindad y sangre fría por sus diputados y senadores a los que no tienen acceso alguno. Por eso, es común ver a la gente pobre que se pasa horas sin comer ni beber, esperando afuera de las oficinas de los congresos, senado o cabildos a sus representantes populares, mientras éstos dan instrucciones a sus ayudantes para que despachen lo más rápido posible estas molestias, pues ellos tienen prisa por irse a comer con empresarios o gobernadores a lujosos restaurantes que pagan con el dinero público.
Es aberrante que las y los ciudadanos que votaron por tal o cual representante popular, tengan que soportar las vejaciones a las que son sometidos cuando quieren entrevistarse con ellos para plantearles sus asuntos. Muchos de estos desgraciados sujetos se esconden o de plano cambian a cada rato sus números telefónicos cuando se percatan que éste se ha hecho muy popular entre la gente con la que no desean tener ningún contacto, faltando el respeto así a sus electores y su más elemental obligación que es el servicio directo y la atención ciudadana.
Conozco a una media docena de estos mentecatos que pensando que los ciudadanos son estúpidos y se conforman con que los hagan dar vueltas, se dedican a instalar supuestas casas de gestoría o atención ciudadana, como autojustificación de que sí atienden a la gente. Lo que en realidad ocurre es que solo son oficinas de recepción de cartas y de quejas que tienen como fin evitar que los ciudadanos tengan contacto directo con el representante popular que “siempre está muy ocupado”. Contadas son las veces en que alguien sale con satisfacción de estas oficinas de gestoría, cuyo real objetivo, es servir de avanzada al representante popular que busca brincar a otro cargo público apenas termine el que ya ostenta.
Para darle sentido real a la argumentación anterior, me propuse, hace unas tres semanas, experimentar el viacrucis ciudadano para lograr una entrevista con uno de esos representantes populares muy ocupados que tenemos. De esta manera, acepté la solicitud que me hizo un grupo de ciudadanos que forman parte de una asociación civil, sin fines de lucro, para que buscara (dado que soy un seudoperiodista muy leído),  una entrevista con alguno de los dos senadores del PRD que tiene el estado de Guerrero. Acepté el reto gustoso, pues esta gente ya tenía algunos meses tratando de entrevistarse con estos fulanos y no lo habían logrado.
De esta manera, en el mes de septiembre se le solicitó a Armando Ríos Piter, a través de su secretario particular, porque su número celular fue cambiado, una entrevista para tratar asuntos de beneficio social, de ninguna manera se trataba de algún negocio personal, como están acostumbrados a tratar, ni tampoco de anteponer nombres o cargos, fue una simple solicitud ciudadana. La respuesta a esta solicitud, ¿saben ustedes cuándo llegó? Nunca. Hasta la fecha los compañeros de la AC, siguen esperando a quien ya se anda candidateando para próximo gobernador.
Ocurrido el primer fracaso, les dije que lo intentaría con el senador Sofío Ramírez, a quien consideraba con más sensibilidad social. Así, el 20 de octubre y utilizando la mensajería del facebook porque tampoco se tiene acceso a su teléfono celular, se le envió a este representante popular el siguiente mensaje: “Muy estimado Senador, recibe atentos y cordiales saludos. Aunque no creo que seas tú quien responde tu Face, sí quiero solicitar, por este medio, pues los ciudadanos comunes no tenemos una forma directa de comunicarnos contigo, una reunión para una asociación civil. Agradezco la tención que le puedas prestar a la presente y espero puedas darme fecha para que te expongan algunos asuntos”… Como no hubo ninguna respuesta expedita, el 30 de octubre se le envío otro correo para decirle: “Hola, seguimos esperando la respuesta a un mensaje de solicitud de audiencia que se le envió al senador, hace varios días. Gracias”… El 31 de octubre, por fin alguien contestó y escribió: “En respuesta a tus mensajes te envío el presente para informarte que efectivamente soy yo quien atiende este medio, me auxilia un equipo de jóvenes para canalizar cada caso y por ello te pido me dejes tus datos completos para que puedan capturar los y ponerse en contacto. Un abrazo y una disculpa por la tardía respuesta, pero muchas veces no nos da tiempo ni de saludar a los amigos”.
Hasta este momento todo parecía ir bien, así que el pasado miércoles se le enviaron los datos para concretar la tal audiencia. Entonces, uno de los jóvenes ayudantes del senador Sofío, alguien de nombre Rogelio Ramírez (que me supongo es familiar del senador), envió un mensaje de celular pidiendo que los solicitantes de la reunión le llamaran, me dicen que así lo hicieron. Este sujeto contestó para responderles con poca cordialidad, que les marcaría en media hora porque ahora estaba ocupado. Pasado el tiempo, llamó para pedirles que le dijeran el tema de la reunión. Le replicaron que era para exponerles proyectos de carácter social. El ayudante del senador insistió prepotentemente que sin tema no habría nunca entrevista. El representante de la asociación le dijo que ese era el tema. El joven cada vez más prepotente preguntó que quiénes eran los que solicitaban hablar con el senador, que no conocía a nadie. Por último, y ya cansados, los señores que solicitaban una simple reunión con su representante popular, le dijeron al joven ayudante y familiar del senador, que en caso de se pudiera hacer la reunión pues qué bien y si no pues no. A lo que éste respondió, pues no. Así esta historia con el joven Rogelio Ramírez, ayudante de  don Sofío Ramírez, otro que también busca ser gobernador. Una verdadera lástima y mejor ejemplo no puede haber de la grosería y falta de respeto con que los senadores y diputados tratan a los ciudadanos. Estas personas deben de saber que su tiempo, no es “su” tiempo, sino que es de los ciudadanos que pagan sus salarios con sus impuestos, por lo tanto, están más que obligados a responder con respeto y atención a las solicitudes de audiencia o de reunión.
Casos de abuso de poder o de negativas de atención social cometidos por individuos que asumen un cargo de poder por medio del voto ciudadano, no deben ser tolerados por los ciudadanos. Acciones como estas son la evidencia del cinismo y la falta de escrúpulos con que actúan impunemente estos sátrapas que se crecen ante la falta de denuncia y la poca capacidad de indignación que existe. Es una pena que alguien como el senador Sofío tenga de portero a un familiar prepotente que impide a los ciudadanos que se le acerquen. Muy vergonzoso para alguien que busca otro cargo de elección popular en Guerrero, a donde seguramente también llevará a su familiar prepotente. Gracias, de nada.
LA CONTRA
Agradecimiento y un saludo a los paisanos guerrerenses que desde los Estados Unidos y Canadá, siguen esta columna. Un agradecimiento también a los portales de internet y los medios impresos que con integridad ejemplar la retoman, respetando sus contenidos que es el único requisito que se les pide para que puedan reproducirla.  En la próxima, hablaremos de la Comisión de cultura del Congreso de Guerrero.
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Edición: Fracalo

Libertad Guerrero Noticias, periódico online editado desde el puerto de Acapulco, Guerrero, México, bajo la dirección del periodista Francisco Cárdenas López (Fracalo). Contacto: fracalo2001@yahoo.com.mx

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