
García Luna y su silencio…
Hay quienes logran grandes éxitos editoriales aún en este país de muy escasos lectores adquirientes de ejemplares de estreno, gracias a las estrategias publicitarias de sus empresas editoriales y al esfuerzo y calidad de los autores, claro está.
La llamada “narcoliteratura” mexicana con estupendas obras pletóricas de datos duros y filtraciones oficiales a reporteros investigadores con vocación y valentía está de moda y bien cotizado, para el morbo popular cuenta mucho el que se revelen copias o refritos de documentos oficiales conseguidos de algún modo.
“Encuerar” altos funcionarios, presidentes y ex presidentes
casi se convirtió en deporte, pero el relato en el género de novela negra es
otro boleto, donde hay que ingeniárselas para no dar oportunidad de acciones
legales por mero desquite, cuando no se
intentó comerciar con el silencio antes ni se contó con apoyos de Mecenas
poderosos.
Resulta diferente
asomarse y toparse con multitud de datos reales, que a veces hastían
y hacen que se suspenda la lectura
terminándola en etapas porque se convierten en una densa especie de ensayos
académicos criminológicos, a tener en las manos algo calificado de simple
novelita de ficción, donde igual se revelan datos importantes pero con ingenio,
buscando sobre todo entretener al lector.
Si los editores y productores de música pensaran
igual que los de libros, exigirían puras grandes sinfonías y óperas; probablemente
no existieran entonces tantos exitosos grupos anorteñados desafinados, con
solistas de escasa voz prodigiosa; pero le dieron al clavo al acercarse a
letras muy coloquiales en canciones que cualquiera pueda cantar sin estar cuadrado ni afinado, con temas tan
cotidianos como la burla de los delincuentes hacia las corporaciones policiacas
corrompidas e ineptas. Por hacer sencillas sus pretensiones obtienen buenos
frutos comerciales, que es de lo que en su negocio se trata…
En el mundillo del Cine y la Televisión si fueran
igual de elitistas, remilgosos y chocantes, no existieran ni la mitad de
programas y películas, tampoco obviamente los videohomes baratitos de diez días de rodaje para el enorme mercado
pirata.
A final de cuentas, el mercado editorial mexicano
está en grave crisis, cada día logran vender menos obras a precios exorbitantes
por sus escasos tirajes; se les olvidó fomentar ellos la lectura, dejándole el
paquete a burócratas ágrafos y analfabetas funcionales, de los que después de
la Universidad no vuelven a tener un libro de lo que sea en las manos.
Sí, los libros de texto gratuitos que nacieron en la
administración del Presidente López Mateos, iniciaron esa quiebra editorial y
los únicos ganones fueron los concesionarios de las impresiones y dos o tres
funcionarios a través de los sexenios.
Desde la invención de los videoclips, las melodías y
canciones de moda comienzan por su amplia difusión en televisión, mientras son
raras las editoriales que gastan o invierten yo diría, en anunciar un nuevo libro.
Por ejemplo…¿Cuántos anuncios ha mirado o escuchado
sobre las obras de Manú Dornbierer, Rafael Loret de Mola, Julio Scherer o
Anabel Hernández, José Reveles, Diego Osornio, David Olmos o Ravelo y tantos
otros aguerridos de la pluma?
El último best
seller mexicano de verdadero escándalo apareció en 1983, en una edición
populachera más corriente que los perros callejeros, distribuida febrilmente en
los puestos banqueteros de periódicos y revistas.
Lo negro del Negro Durazo, con las incómodas confidencias y revelaciones coloquiales de José
González, un subalterno resentido del intocable jefazo policiaco Arturo Durazo
Moreno, consentido del presidente López Portillo, logró su maquiavélico
cometido; encarcelar al General habilitado que por lo menos sí mantuvo a raya a
los delincuentes, tratándolos como lo que eran y se merecían…
Treinta años han tenido que pasar, “todo un
porfiriato”, para que la historia probablemente se repita, pero ahora se
tratará del otro negro del sexenio, el problema es que a Peña Nieto los
libros ni fu ni fa y quién sabe qué clase de inmunidad e impunidad haya podido
pactar con Felipe Calderón para su alfil consentido Genaro García Luna, que ni
modo que se vaya de asesor a Colombia como vino a dar aquí el General Oscar
Naranjo.
¿Y si García Luna habla antes que comiencen los
ataques?
Pareciera entonces que el blindaje del todavía
Secretario de Seguridad Pública Federal, es el acervo secreto de datos de que
se hizo a su paso por el CISEN en los últimos regímenes priístas y, sobre todo,
de tantas cosas que sabe del foxismo y el calderonismo en Los Pinos con su
relación de connivencia con los Cárteles mexicanos que a sangre y fuego se
disputan el territorio nacional mientras patrocinan campañas.
¿Quién lanzará el primer librito como piedra
lapidaria el año entrante...lo publicarán en México, España, Argentina,
Colombia o en los USA?
Para blindarse, igual podría el cuestionado jefe
policiaco adelantarse y escribir o mandar hacerlo, las revelaciones de su paso
por el CISEN y los negros secretos de
los sexenios panistas 2000-2012.
Como sea, podría buscar que si no lo conservan en la
chamba lo inviten de testigo protegido a los USA.Sus datos reservados valen tanto como los del Chapo Guzmán…


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