APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO
Atraco a la Salud de Guerrero
Por Jeremías Marquines
La Secretaría de Salud del estado de Guerrero es una bomba de tiempo
para la administración del gobernador noeperredista Ángel Aguirre Rivero; la
descomposición de esta institución es tal que hasta el crimen organizado ha
permeado su estructura por causa de la gigantesca corrupción generada por el
cobro de comisiones a proveedores a cargo de un grupo de subsecretarios
impuestos en lugares estratégico por mandato directo del Ejecutivo estatal.
La Secretaría de Salud de Guerrero, un estado que se mantiene en los
últimos niveles de desarrollo humano del país y con uno de los sistemas de
salud pública, históricamente, más deficientes, es también uno de los estados
al que se le asigna mayor presupuesto público para este rubro sin que hasta la
fecha se note el avance proporcional a la inversión autorizada.
Para el ejercicio fiscal 2012, Guerrero fue uno de los seis estados del
país que más presupuesto federal recibió, con 2 mil 959 millones de
pesos, lo otros estados fueron Veracruz con 3 mil 814 millones, Chiapas
con 2 mil 909 millones, Distrito Federal con 3 mil 217 millones, Jalisco con 3
mil 414 millones, y Estado de México con 6 mil 985. Salvo el estado de
Chiapas y Guerrero, los otros estados tienen mejores índices de desarrollo
humano y de salud, y también más población. Sin embargo, entidades con
población similar a la de Guerrero como Tamaulipas, o con más, como Michoacán
que tiene más de 4 millones de habitantes, recibieron menos presupuesto y
presentan más proporcionalidad entre gasto e inversión. Es decir, la mayoría de
los estados del país, con menor presupuesto federal tiene avances más
consistentes que el estado de Guerrero donde los altos índices de muertes
maternas, infecciones gastrointestinales y respiratorias, lo mantienen en el
primer lugar de atraso en el país. Sumado a una infraestructura médica de
quinto mundo y personal de salud, médicos y enfermeras con preparación
deficiente y altos niveles de irresponsabilidad ética, registrados
cotidianamente en clínicas y hospitales públicos.
En resumen, para el ejercicio fiscal 2012, el estado de Guerrero debería
ejercer un presupuesto general de 4 mil 529 millones 633 pesos. Con respecto al
presupuesto 2011, este sector recibió un aumento de 500 millones de pesos, y
aún así, en el 2012 no se ha visto por ningún lado el resultado de este
incremento. Por lo contrario, las deficiencias han aumentado y la corrupción
que esa institución viene arrastrando históricamente de todos los anteriores
gobiernos del PRI, se agudizó con el nuevo gobierno del ex priísta y ahora
neoperredista Ángel Aguirre.
Ángel Aguirre Rivero se hizo gobernador de Guerrero impulsado por una
coalición de partidos de “izquierda”, PRD, PT y Convergencia, hoy transvestido
en el Partido Movimiento Ciudadano. En el camino dejó a tres precandidatos que
finalmente declinaron para apoyar su postulación: Armando Ríos Piter, Lázaro
Mazón Alonso y David Jiménez Rumbo. A los tres, el nuevo gobernador les
prometió pagarles su malhabida campaña (con recursos públicos, de dónde
más) y además, concederle espacios en la administración pública. A Ríos
Piter le dejó la Secretaría de Medio Ambiente y la de Asuntos Indígenas, con
poquitas atribuciones y casi nada de presupuesto, a Jiménez Rumbo le dio la
Secretaría de Desarrollo Social, a la que también despojó de sus atribuciones
más importantes y del presupuesto, por lo cual el titular se vio obligado a
dejarla; a Lázaro Mazón, le dio al Secretaría de Salud pero al igual que los
otros, sólo le dio un limitado control sobre algunas cosas sin importancia y el
gobernador se quedó con el control del dinero, y las adquisiciones a través de
un grupo de personeros que le impuso arbitrariamente al secretario Mazón, ahora
a casi dos años, el resultado de estas “inteligentes maniobras políticas” está
dando frutos: tres funcionarios de esa Secretaría, todos del grupo del
gobernador, entre ellos el subsecretario de Administración y Finanzas, Arturo
Sánchez Torres, recibieron amenazas de muerte por parte de un grupo criminal.
De acuerdo con la PGJE, se investiga, como posible causa de estas amenazas, una
queja presentada por proveedores de la Ssa, donde denuncian que los tres
funcionarios involucrados están exigiendo el 20 por ciento del monto total de
los contratos que adjudica la dependencia estatal a empresarios que se encargan
de abastecer de medicamentos o realizar obra de infraestructura sanitaria.
Incluso, los trabajadores de la dependencia denunciaron que tanto
Sánchez Torres como Zapién Cortés estaban incurriendo en actos de corrupción y
desvío de recursos públicos. Sobre este asunto de la corrupción de los
funcionarios de Salud de Guerrero, se comenta que Arturo Sánchez Torres, según
dicen, casado con una prima del gobernador, se construyó en menos de un año una
lujosa residencia en la calle Álvarez, en el municipio de Petatlán, siendo que
antes no tenía pecunio alguno.
Así las cosas en la dependencia con uno de los mayores presupuestos
públicos del estado, donde un ninguneado secretario de Salud se aferra a su
cargo aun cuando sus subalternos digan que, “quien me manda no es el secretario
Lázaro Mazón, sino el gobernador”. Entonces, si todo es así como asegura el
señor Arturo Sánchez Torres, el responsable directo de la corrupción y la
descomposición en esa institución es el gobernador Aguirre... Y con todo este
cuento, ahora ya saben qué Guerrero no se mantiene en los últimos lugares de
desarrollo humano por falta de dinero, sino porque los que han gobernado son
verdaderas pandillas de sinvergüenzas que se roban desalmadamente el
presupuesto público, igualito como lo hizo Manuel Añorve en Acapulco. Ahí se
ven.
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