Para envidia de sus opositores, gustar a la mujeres es parte del potencial con el que Peña Nieto empezará su campaña
por la Presidencia el 30 de marzo
MEXICALI
(www.libertadguerrero.net).- La media hora de recorrido en la valla hacia el
templete ha dejado en las mejillas de Enrique Peña Nieto marcas de lápiz
labial, como huella de su popularidad. Y cuando saluda a las mujeres, al inicio
de un discurso, un alarido responde la flor, el piropo que ha dicho: “Saludo a
lo más bello de Baja California y de todo México: las mujeres”.
La
aclamación ha surgido de muchachas, señoras, ancianas, madres de familia que
forman parte de una multitud de más de 10 mil personas que han llegado de los
cinco municipios de Baja California a ver a su candidato, en versión de
“precandidato presidencial único”.
Esas
“heridas de guerra” dejadas por labios femeninos permanecen en su cara hasta
que sube al templete, desde el cual sonríe jovial, con los brazos abiertos.
Parece que invoca magia para ganar votos. Recorre de lado a lado la plataforma
en la que lo acompaña la dirigencia estatal del PRI, y es cierto, las mujeres a
gritos, risas, llamados al priísta, generan un rato de apoteosis.
En
esta frontera, Peña sonríe, sube a las patas de las vallas metálicas y gana
altura para ver y ser visto por más gente. Se muestra expresivo y mira la
reacción del público. Muchos lo llaman “Enrique, Enrique, Enrique”.
La
gente a la que saluda —mujeres y hombres, jóvenes y viejos—, le pide fotos, y
aunque en su entorno todo es apretujones en desorden, el político de
Atlacomulco concede, siempre listo a abrazar, sonreír, registrar la foto. Su
secreto, no es secreto, es parte del potencial con el que empezará su campaña
por la Presidencia el 30 de marzo.
“Tengo
miedo, tengo miedo”, dice una mujer nerviosa en la valla de llegada de Peña. El
político se acerca envuelto por simpatizantes que buscan lo mismo, una foto con
el aspirante presidencial, y ello es causa de que entre sí la gente se empuje.
Su
equipo de seguridad abre paso, los espontáneos que lo buscan han perdido el
sentido de las cosas. Hay ancianas que pueden perder el equilibrio y caer, pero
empujan a hombres que quieren saludar al candidato. Señoras con bebés en
brazos, en el descuido total, dejan de atender a sus pequeños a pesar del
llanto con el que piden alimento.
Enrique
Peña Nieto, con las mejillas limpias, con una sonrisa amplia, prueba la
aceptación que tiene con los distintos rangos de quienes votan. Habla a la
multitud y primero menciona a los jóvenes. Son mayoría. Y luego dice su piropo
a las mujeres, y la ecuación da lo mismo.
Fuente: El
Universal
Febrero/08/2012
www.libertadguerrero.net
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