Lucen las paredes enormes murales dedicados al "El Ché" Guevara, "El Subcumandante Marcos" y Lucio Cabañas
REPORTE ESPECIAL / TIXTLA
(www.libertadguerrero.net).- Conocimos la histórica normal rural de Ayotzinapa,
“Raúl Isidro Burgos”, con 84 años de vida, aquí es donde se forman maestros
para primaria, educación física y primaria intercultural bilingüe.
Tres son los personajes
míticos que se han convertido en verdaderos íconos para los normalistas. El
primero Ernesto Guevara, “El Che”, con su leyenda: “Volveremos y seremos
millones”. Otro más tangible “El Sub comandante Marcos” y su frase “Somos la
dignidad rebelde”, y el maestro y comandante Lucio Cabañas Barrientos,
egresados de esta legendaria escuela.
El reportero intgresa y recorre las entrañas de
esté mítico lugar, acompañado por los encargados de prensa que comanda Antonio García. Por doquier hay basura, ropa interior colgada, lo mismo de
ventanas que de mecates y hasta en los arbustos.
Se pudo conocer y ver de
cerca cada uno de los dormitorios en el que habitan hasta ocho alumnos, otros
más que desde aquel aciago 12 de diciembre, se quedaron en obra negra, ya no se
continúo los trabajos.
Un almacén general que
huele a diesel y se encuentra lo mismo escobas, que rastrillos, machetes y
hasta envases de refresco con diesel, para las “bombas molotov”, adentro
algunas pintas.
Antes entramos a lo que
fue la panadería, pero desde la administración del ex gobernador Zeferino
Torreblanca Galindo fue desmontada el área, y aún se puede observar lo que el
actual gobernador Ángel Aguirre Rivero, intentó recomponer, pero otra vez la
desgracia del 12 de diciembre ya no se lo permitió.
En seguida los salones
con puertas y ventanas forzadas, pero que se volvieron dormitorios para “los
que llegaron”.
Ahí están los colchones,
sucios, malolientes, las ventanas rotas y los sanitarios que permanecen
cerrados, no se pudieron terminar de remodelar, ahí están los bultos de
cemento, varillas, pegazulejo, tablas que el día de la Guadalupana, paró el
trabajo de los albañiles, ya no los dejaron entrar.
En el trayecto uno
encuentra murales en casi todas las paredes de la escuela, “Raúl Isidro
Burgos”, algunos dedicados a “El Che” Guevara, otro al Subcomandante Marcos,
con su pipa, y los más recientes dibujados con motivo de los hechos de
violencia del pasado 12 de diciembre, cuando murieron dos de los alumnos de la
escuela, Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino.
Ambos desde su muerte
tienen un modesto altar en los accesos a sus dormitorios y grupos el 2 “A”, es
de Gabriel; y el 3 “A” de Jorge Alexis, quien antes de morir plasmó un mural en
las canchas de futbol rápido.
Es casi obligado que
todo alumno de esta casi centenaria escuela, conozcan todas las leyendas que
han surgido del internado. Como aquel ingreso del entonces gobernador del
estado Rubén Figueroa Figueroa, quien llegó acompañado de soldados que entraron
y sacaron en vilo a los más de 500 estudiantes, los acostaron bocabajo en la
explanada, ahí dicen, con la suela de sus zapatos pasó por encima de cada uno
de los estudiantes y los amenazó.
El otro que logró
ingresar, pero sin soldados fue Ángel Aguirre Rivero, “Él llegó sin militares,
sin policías, llegó con todos sus colaboradores, trajo su comida, ahí la
regamos, no debimos permitir que comiera lo que ya traía cocinado, sino que
debió comer lo mismo que nosotros”, dice Antonio García.
Uno de los edificios de
buena apariencia se ve vació: -Que hay ahí, para que se usa ese edificio? Se
les pregunta a Antonio, estudiante de la normal y guía que encabeza el
recorrido.
-No tiene nada,
responde.
-¿Cómo nada, entonces
para qué sirve?
-Es la enfermería, pero está
vacía, no hay medicamentos. Aquí nadie se puede enfermar, porque no hay quien
te cure, se queja.
Adentro una pequeña mesa
con algunos medicamentos, las camas, vacías, polvorientas y sin sábanas,
algunos efectos de enfermería, una báscula, un estetoscopio roto, algunas
almohadas, no hay nada más.
En el camino edificios
que fueron construidos hace muchos años, dice García Bello, que arquitectos
consultados con relación a los inmuebles asegura que “eso ya no se puede
rehabilitar, hay que tirarlos”. Y es cierto, en el techo ya se observan las
varillas de lo que fue la loza.
Más atrás esta la
alberca para los jóvenes, junto a un gimnasio con todo el mobiliario nuevo,
pero que también permanece cerrado, enfrenta la alberca, pintada de azul, pero
con sus aguas verdosas y aseguran “Funciona cada vez que se festeja el
aniversario de la escuela, luego todo el tiempo se queda así, sin
mantenimiento”, se observa que ahí hierve de moscos.
En la parte trasera se
ubica el campo de futbol, ahí esconden los 19 camiones, una pipa con diesel de
la empresa “Transportes Especiales Fervic S.A de C.V. y un camión de refrescos
y justifican “La empresa sabe que no hay problema, aquí están bien cuidados”,
explica, Antonio.
Más abajo, -señalan, ahí
están las viviendas de los maestros “los que cobran un aguinaldo de 80 mil pesos,
y que ni siquiera vienen a dar clases, si quiere verlos, es cada lunes cuando
vienen a firmar”, dice uno de los acompañantes del guía, un joven de Ciudad
Renacimiento.
Caminamos rumbo al
comedor, señalan que el campo de 3 hectáreas donde se sembraba de todo, ahora
solo flor de cempasúchil. Antes sorgo, maíz, frijol, pero ahora ya casi nada,
dice Antonio, el guía.
En la entrada al comedor
un enorme letrero que reza la regla, muy claramente, se desayuna de siete a
ocho, se come de tres a cuatro y además no se permiten las riñas, no entrar
ebrio, no traer aretes, no fumar, no sacar nada de ahí, pero sobre todo exigen
ser puntual. Att: La ración.
Un grupo de jóvenes
miran a los que ingresaron fuera del horario, están violando una de las reglas,
no hay gritos, solo miradas un portazo y les explican: “Solo hacen unas tomas y
se van”, dicho lo anterior se escucha un portazo.
Afuera muestran el área
de producción, la talabartería cerrada también desde el gobierno de Zeferino
Torreblanca, quien les dijo que la iba a remodelar, pero solo vino a cerrarla,
explica Antonio García.
En el acceso hay retenes
jóvenes con computadoras y dos cajas de refrescos, junto a ellos un grupo de
padres de familia que preparan los alimentos para todos los que pernoctarán en
esta legendaria escuela.
Por Javier Trujillo Juárez
Enero/15/2012
www.libertadguerrero.net
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