PUNTO DE VISTA
LA INCONGRUENCIA DE LOS AYOTZINAPOS
Por José
Luis Figueroa Paredes
La ciudad de Tixtla, Guerrero, es el lugar donde
se ubica la Escuela Normal de Ayotzinapa, la cual con 85 años de historia se ha
destacado más por su beligerancia y radicalismo que por sus meritos académicos.
Ciertamente la juventud es sinónimo de rebeldía pero una rebeldía con causa no
sin causa y no es con desmanes, improperios y actos violentos la vía para que
se hagan escuchar. Sus objetivos que debieran ser de mejorar la calidad en la
educación, son en contrario, de enfrentamiento y provocación hacia al gobierno
y a la misma sociedad. Su objetivo es desestabilizar, confundir a la opinión
pública y hacerse los mártires, sin
embargo lo único que han logrado hasta hoy es el repudio generalizado de toda
la sociedad.
Reza el evangelio: “por sus hechos los
conoceréis” y es que los actos vandálicos y todo tipo de excesos que han venido
cometiendo los seudo estudiantes de
Ayotzinapa a lo largo de varias décadas y a últimas fechas, dejan claro que lo
único que saben generar a su paso es
violencia y convulsión política. Son maestros de las armas, de las
bombas molotov, de la táctica guerrillera, del robo, del secuestro y del
chantaje. No son futuros maestros de la academia o de la formación docente sino
de la destrucción.
Su ideología anarquista, marxista y socialista
mal concebida, propicia que actúen como verdaderos terroristas en la propia
cuna que los vio nacer, al ser capaces de secuestrar autobuses, asaltar
pasajeros y el colmo de los colmos incendiar una gasolinera en la ciudad
capital de Chilpancingo, donde un empleado de nombre Gonzalo Miguel Rivas
Cámara, se debate hoy entre la vida y la muerte al tratar de impedir el pasado
12 de diciembre, que explotara toda una estación de servicio. Su acto heroico y
valiente es digno de mencionar aunque
solo un milagro lo podrá salvar.
La pregunta es: ¿Qué futuro les espera a
nuestros hijos con “maestros” egresados de esta Normal de Ayotzinapa?, ¿Qué
futuro le espera a Guerrero con este tipo de futuros maestros del terror y la
violencia? La respuesta es simple: Un alto costo social, político y económico
que ya comenzamos a lamentar.
La Escuela Normal de Ayotzinapa, más bien
debería llamarse Escuela Anormal de Ayotzinapa por la disfunción con la que
opera y por el tipo de educación que reciben en su llamado autogobierno, donde la única Ley que impera
es la de ellos. No puede ser posible que este tipo de instituciones siga
funcionando. La condena unánime es que se cierre la Normal de Ayotzinapa,
porque el pueblo no desea ya seguir sosteniendo con sus impuestos el nido de
delincuentes, porros y lacras sociales que cohabitan en esa institución
pública.
La sociedad está cansada de de atropellos, de abusos, excesos, asaltos y
amenazas departe de los llamados AYOTZINAPOS cuya actividad preponderante es la
de enfrentarse con el gobierno para chantajear y lograr beneficios que no
merecen. Su política de “toma todo” es tan radical que polariza cualquier
posible negociación con los normalistas de Ayotzinapa y no es posible darles
todo a quienes no han sido congruentes, a quienes no se han destacado
académicamente, a quienes no han sido capaces de demostrar que están a la
altura de una verdadera escuela pública que tiene normas, reglamentos y
autoridades que la regulan. No puede dárseles todo a quienes actúan fuera de la
Ley y de todo orden establecido. En definitiva más que una escuela, más que una
institución, parece la Normal de Ayotzinapa, un nido de futuros guerrilleros
que atenta contra la seguridad pública de los guerrerenses y contra la
estabilidad política del estado.
¿Qué más quieren los seudo estudiantes de
Ayotzinapa? Arder el estado, arder las instituciones, arder las empresas
privadas… cuando el Gobernador del estado Ángel Aguirre Rivero les tendió la
mano amiga y se la mordieron. En su momento el Gobernador Aguirre desayuno con
ellos en su propio edificio, nunca antes un Gobernador había departido el pan y
la sal en su propia escuela con tanto entusiasmo, júbilo y algarabía. Ahí recibieron gustosos un autobús equipado y
un tractor nuevo para sus prácticas profesionales. En casa Guerrero el
Gobernador Ángel Aguirre les entrego también 128 mini laptops como una muestra
de la voluntad política de un gobierno que le apuesta a la calidad de la
educación pero sobre todo que creyó en que la Normal de Ayotzinapa podría ser
diferente si recibía los apoyos que durante años se le han negado. Aunado a
ello, los estudiantes de la multicitada Normal, recibieron de parte del
ejecutivo estatal cien mil pesos para los gastos del baile de clausura de la
generación 2007-2011, uniformes para el 100% del alumnado, apoyo económico de
veinticinco mil pesos para compra de uniformes de las selecciones deportivas,
material didáctico para prácticas docentes para los alumnos de cuarto grado y
rehabilitación física de sus instalaciones entre otros muchos apoyos más que
han recibido y otros que están en proceso de gestión como plazas para los
egresados por ejemplo.
Frente a los apoyos otorgados por el nuevo
gobierno de Ángel Aguirre a los Normalistas de Ayotzinapa, frente a la voluntad
de dialogo de un gobierno sensible dispuesto a escucharlos ¿Cuál fue la
respuesta de los estudiantes?: Marchas, mítines, robo de autobuses, robo de una
pipa cargada de combustible con la amenaza de hacerla estallar, bloqueo de
entradas y salidas del Palacio de Gobierno y del Congreso del Estado impidiendo
el paso a mujeres embarazadas, y adultos
mayores que se encontraban al interior del Palacio de Gobierno, haciendo
trámites diversos y que tuvieron que tolerar el tiempo de encierro que los normalistas
marcaron.
El saldo final de estos desencuentros fue el de
dos estudiantes muertos que influenciados por lideres perversos acudieron a una
revuelta de estudiantes sin una causa justa que defender. Tan lamentable es la
muerte de estos dos jóvenes como el estado de gravedad en el que se encuentra
Gonzalo Miguel Rivas Cámara, quien trato de impedir el incendio de una
gasolinera, cuya familia reza hoy inconsolable por su vida. Los tres son
víctimas de la sin razón de líderes estudiantiles corruptos que solo tratan de
sacar provecho personal de una lucha perfectamente estudiada y solapada por
intereses mezquinos y obscuros. Rostros que no dan la cara, que se ocultan y
que utilizan a los estudiantes como carne de cañón. Son como una especie de
sectas diabólicas que adoctrinan a la perfección al alumnado. De seguir así,
pronto tendremos una filial aquí de la
red terrorista Al Qaeda o por lo menos algo similar tratando de estallar coches
bomba y muriendo por supuestos ideales marxistas y leninistas.
Este escenario no debemos permitirlo. Es tiempo
de alzar la voz y que la sociedad misma no se deje secuestrar por este
grupúsculo de parásitos sociales, contradictorios entre sí, que no contribuyen
en nada al quehacer académico pero si obstruyen el paso de otros jóvenes que si
quieren realmente estudiar y avanzar por el camino del esfuerzo y la
superación. Es tiempo ya de cerrar la Escuela Normal de Ayotzinapa “Raúl Isidro
Burgos” por el bien de Guerrero y de sus habitantes.
Comentarios al correo electrónico:
jfp2008@hotmail.com
Los comentarios y artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de quien los firma. Libertad Guerrero Noticias los publica en respeto irrestricto a la libertad de expresión.
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