MORELIA (www.libertadguerrero,net).- Monarcas
parecía tener un pie en la final. Un gran primer tiempo le valió para irse 2-0
arriba ante Santos, con goles de Jaime Lozano (13') y Édgar Lugo (25'), pero
Guerreros levantó la mano, decidió correr riesgos y cerca del final, Oribe Peralta
(83') les dio vida.
Por eso, todo queda en puntos suspensivos, allá
en el Corona se destapará al primer finalista. Porque en el Morelos, todo el
esfuerzo sirvió para que la diferencia fuera de un gol para Morelia, ventaja al
fin.
Buen juego, grandes goles, excelente atajadas,
bellas acciones. Digno de semifinal.
Honor a quien honor merece. Tomás Boy, más allá
de la antipatía que genera, ha hecho renacer a Monarcas, al rodearse de
jugadores que buscan revancha, con hambre de triunfo, y ha logrado formar una
gran comunidad, un equipo de futbol que se transforma en familia y lo mejor:
que juega bien.
Como jugaba Boy. Con control de balón, con la
explotación de espacios en lo largo y contundencia.
En los primeros minutos de juego, tanto Morelia
como Santos salieron a mostrar sus armas. El local, con más obligación, y la
visita con más reserva, pero con la misma intención: hacer daño.
El primero fue Jaime Lozano, quien sacó un
riflazo que sorprendió a Oswaldo Sánchez. Gran colocación, gran fuerza, pero de
mucha distancia para vencer a Oswaldo.
A partir de ese momento se acabaron las
hipocresías. Daniel Ludueña sacó el hacha y comenzó a jugar. Hizo que Oribe El
Cepillo Peralta interactuara y éste provocó que Vilar también se mostrara ante
la tribuna, que en todo momento lo apoyó.
La noche era de Morelia, por lo menos en la
primera parte. Otro resucitado, Alonso Sandoval, se mostraba como el extremo
que hay dentro de él, pero al que le impide salir, y Édgar Lugo sigue
enrachado. Una gran jugada de El Negro para El Güero puso el 2-0 en el
marcador. La locura en el Morelos.
Santos no se recuperaba del golpe y Morelia
quería matar. Ahí, Oswaldo sacó la casta, no sólo con atajadas increíbles, como
esa que le hizo a Sabah a lo "escorpión", sino también motivando a
sus compañeros. Porque esto no había terminado.
Para la segunda parte, el ímpetu moreliano se
calmó, ya sólo se jugaba con la expectativa, con lo que pudiera ofrecer el
rival. Y Santos, de inicio, decidió no arriesgar más. Dar por perdida la
batalla y luchar más adelante, el próximo sábado en el Corona.
Esa era la impresión que se daba. Pero los
cambios de Benjamín Galindo ofrecieron algo más que sólo aguantar la
desventaja; poco a poco empujaron a Morelia a su campo, donde Jorge Gastélum se
batía como verdadera fiera en la recuperación del balón.
Boy quiso recomponer, metió a Joao Rojas, quien
estaba emberrinchado en la banca, pero descuidó atrás, lo suficiente para que
Carlos Morales casi haga el gol de la vida, sino es por una gran acción
defensiva de Adrián Aldrete.
Era el primer aviso, pues minutos después,
Carlos Ochoa sacó un gran pase de la chistera para que Oribe Peralta metiera el
de la vida para los Guerreros.
Un gol que era suficiente. Un gol que revivía a
los laguneros. Un gol que fue defendido con sangre en los últimos minutos,
debido a la expulsión de Osmar Mares (87').
Un gol es ventaja, mas parece que no es
suficiente. En Torreón, seguro que la historia intentará cambiar.
Fuente:
Agencias
Noviembre/30/2011
www.libertadguerrero.net
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