BUENOS AIRES (www.libertadguerrero.net).- Argentina
persiste como una ruta importante del narcotráfico para enviar drogas hacia
Europa debido a la complejidad para el control de sus fronteras y pese al
esfuerzo del gobierno, que redundó en un aumento de los decomisos durante 2011,
advirtieron expertos.
Según datos oficiales, entre enero y octubre de
este año las fuerzas de seguridad lograron el decomiso de 5,782 kilos de
cocaína y 81,774 kilos de marihuana, cifras que superaron lo incautado durante
todo el año anterior (5,353 kg de cocaína y 77,218 kg de marihuana).
"Pese a todos los esfuerzos Argentina es
hoy una ruta importante para la salida de droga al exterior", afirmó el
juez Gustavo Losada, por cuyo juzgado pasaron casos resonantes como la primera
gran causa de narcotráfico en 1988, luego de incautarse la policía de un
cargamento de 600 kilos de cocaína.
"La droga había ingresado desde Bolivia con
pequeños aviones que aterrizaron en pistas clandestinas de la provincia de
Santiago del Estero (noroeste) y fue llevada por tierra a Buenos Aires. Nos
dimos cuenta lo débiles que eran los controles", relató. En un seminario
sobre narcotráfico que organizó la Asociación Cristiana de Dirigentes de
Empresa (ACDE) en Buenos Aires, dijo que "pasaron más de veinte años y no
estamos mejor que entonces".
El combate, sin embargo, arrecia y en uno de los
últimos operativos en octubre, se desbarató "una organización
narcocriminal que enviaba cocaína a España disimulada en forma de gel,
impregnada en mochilas, equipaje de mano y fundas para notebooks", recordó
a AFP una fuente oficial.
"Meses de investigaciones condujeron a la
desactivación completa de esta banda internacional, sumando un nuevo y
contundente golpe a organizaciones de traficantes", dijo Miguel Robles,
subsecretario de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad.
En la conferencia de ACDE, el cónsul de México
en Argentina, Juan Ponce Edmondson destacó que "el mejor precio del
producto terminado, la cocaína, se paga en Europa y Argentina es una ruta
perfecta para introducir la droga". El diplomático sostuvo que "en el
mejor de los casos, con radares, scanners, policía, perros y todo cuanto se
quiera, se estima que se puede llegar a detectar un 7% de la droga que entra al
país".
El gobierno puso en marcha a mediados de este
año el llamado "Escudo Norte", un sistema que prevé la instalación de
20 radares militares terrestres en el nororeste para la detección de vuelos a
baja altura y el primer radar militar 3D, con alcance de 400 kilómetros y de
fabricación nacional.
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, dijo que
este año se realizaron "los decomisos más importantes de droga en la
historia" de la lucha contra el narcotráfico en el país. Garré se refería
al caso ocurrido en junio cuando en un control vehícular de rutina en Salta
(norte) se halló un cargamento con 980 kilos de cocaína oculto en una camioneta
ocupada por dos jóvenes gendarmes de bajo rango y una mujer.
A ese hallazgo le siguió otro, cuando un velero
con bandera estadunidense y tripulado por dos españoles pidió auxilio a poco de
zarpar desde La Plata (60 km al sur) hacia Europa debido a un desperfecto en el
motor y tras requisarlo se hallaron 444 kilos de cocaína en su interior.
El año había comenzado con un escándalo cuando
el 2 de enero un avión privado que había partido desde Buenos Aires fue
requisado al llegar a Barcelona (España) con 944 kilos de cocaína y sus tres
ocupantes fueron arrestados, todos hijos de ex altos jefes de la Fuerza Aérea.
Los expertos señalan que hay una "variante
en el perfil del narcotraficante" que opera en Argentina y que tiene que
ver "con la calidad de la droga" y que permitió desarrollar
"negocios colaterales" a partir de la producción de cocaina.
"Hay etapas intermedias en la elaboración
del clorhidrato de cocaína, hablo de la basura que también se vende, el llamado
'Paco' que no se 'exporta' pero tiene un mercado interno importantísimo porque
cualquiera puede comprarlo es muy barato", dijo Losada.
El "Paco" es una letal mezcla de pasta
de cocaína, vidrio molido, querosén y otros productos químicos, que ataca el
sistema nervioso y puede matar en menos de seis meses. Su venta como producto
marginal del negocio de la cocaína tiene su principal bastión en los barrios
más empobrecidos de la capital argentina y su periferia, las llamadas
"villas miseria".
Pese a todo y según cifras oficiales, su consumo
es acotado y alcanzaba en 2009 a unas 50 mil personas, la mayoría jóvenes y
niños desde los 6 años.
Fuente: AFP
Diciembre/06/2011
www.libertadguerrero.net
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