DIRIGENCIA
INCÓMODA EN GUERRERO
Peligra unidad del PRI
Por
Rodrigo Huerta Pegueros*
Las aspiraciones de Efrén Leyva
Acevedo de convertirse en una especie del ‘gran elector’ dentro del Partido
Revolucionario Institucional en el estado de Guerrero quedaron hecho añicos.
Abrió la boca ‘de más’ y le llovió en su milpa—no se confunda con su rancho
estilo tejano—regada por los propios priistas que no solo no le creen lo que
dice sino que desean y así lo gritan: ¡que se vaya! de la dirigencia estatal a
donde llegó gracias a la designación que hizo la ex dirigente nacional del
tricolor, Beatriz Paredes Rangel.
Y es que Leyva Acevedo no se le
quita ser bueno para el pleito y bravucón—por los cuatro costados—importándole
poco ponerse los guantes contra los enemigos y si es necesario en contra de sus
propios correligionarios.
Está forjado en las lides
políticas del ya casi extinguido régimen despótico y autoritario. El mentor
favorito, protector e impulsor de su carrera político-partidista fue el ex
gobernador de Guerrero—el llamado ‘tigre de Huitzuco’—Rubén Figueroa Figueroa
pero siempre asistido por su real padrino, el ex alcalde de Acapulco, Amín
Zarur.
Y como siempre sucede en estos
tiempos de elecciones, el dirigente estatal tricolor debería estar más ocupado
en reorganizar y fortalecer las estructuras de su partido para enfrentar con
éxito y sobre todo con organización, los comicios mas disputados de los últimos
tiempos, pues estas elecciones serán las que por primera vez disputen en
Guerrero, no solo ayuntamientos y las curules en el Congreso del estado, sino
también se disputarán las diputaciones federales y los escaños en la cámara de
senadores, sin olvidar la presidencia de la República que es la cereza del
pastel del mes de julio del 2012.
Pero en lugar de asumir su
posición como fiel de la balanza o el conciliador de los grupos priistas en la
entidad, Leyva Acevedo se ha puesto el delantal
y ha empezado a colocar sobre la mesa sus platillos favoritos y sin ningún
rubor ha transferido sus declaraciones a un supuesto guisado, elaborado en las
mismísimas oficinas centrales del CEN del PRI.
La equivocación le ha costado
que se aceleren los grupos antagónicos dentro del PRI y le tiren con todo y le
digan hasta de lo que se va enfermar el día de mañana. La culpa de este
desaguisado es del propio cocinero. Nadie le preguntó, nadie le obligó, nadie
lo convocó, sino que él mismo llamó a ciertos medios de comunicación para
descubrir lo que hasta ese momento era un secreto.
Desveló los resultados de una
encuesta levantada disque por orden del CEN del PRI para conocer la evaluación
que los guerrerenses tienen de los políticos priistas en los nueve distritos y
del conocimiento que tienen de los que aspiran a esos cargos de elección
popular.
Pero como siempre sucede dentro
del PRI, nadie confía de nadie y mucho menos en quien fue impuesto como
dirigente estatal. Leyva Acevedo llegó a la dirigencia con voces que se alzaron
en su contra y que durante todo el tiempo que ha estado ahí ha sido cuestionado
y a quien se le dice a diario y se le grita
que ya no lo soportan.
El golpeteo de Leyva Acevedo es
un fiel reflejo de su espíritu porril
de los años setentas, quien junto con muchos de los que hoy ostentan cargos de
representación popular—local y federal-- o son alcaldes o funcionarios del
gobierno estatal, no pueden despojarse de tal síndrome. Fueron los hijos
putativos del Dinosaurio, se
convirtieron en bebe saurios y han
pasado a ser los neo dinosaurios del
siglo XXI.
Quien no los conozca que los
compre, se diría en el argot popular.
El error de despedida de Leyva
Acevedo es cumplir con el mandato de quien hoy le jala las riendas y le ordena.
Habló como se lo dijeron que lo hiciera. Tomó atribuciones que no le competen.
Lo que hizo fue contrario a lo que los priistas están demandando que es la
construcción de la unidad a toda costa. Aquí el dirigente tricolor hizo lo
contrario.
¿A quién sirve?, se le tendría
que preguntar. Lo menos que hizo es construir unidad y si en cambio ahondó las
diferencias.
La treta está mas que vista.
Fueron unas declaraciones desafortunadas, como lo hacen hoy día, dirigentes,
líderes y gobernantes. No es creíble Leyva Acevedo, menos creíble es su
palabra. ¿Qué la apuntala o quién o quiénes las respaldan?. ¡Nadie!.
Y veamos porqué Efrén Leyva no
puede ser mantenido como dirigente estatal del PRI en Guerrero frente a las
elecciones del 2012.
Abrió la boca y dijo que los
enfilados para ser candidatos a la senaduría por Guerrero son René Juárez
Cisneros, Manuel Añorve Baños y Héctor Astudillo.
El ex gobernador Juárez
Cisneros fue el primero en refutarlo. Dijo que ‘todavía no ha decidido ser
candidato’. El mentís fue soberano.
De ahí vinieron otros golpes
más como el que le propinó su ex hermano putativo, Rubén Figueroa Smutny o las
declaraciones que hizo el diputado federal Mario Moreno Arcos o las
puntualizaciones de la diputada federal Claudia Ruiz Massieu.
Lo menos que dijeron estos tres
personajes es que Leyva habla de frente a sus intereses; dice sandeces y no
contribuye a la unidad.
Otros señalan que las
aspiraciones personales se reflejan en sus preferencias. Lo que dijo es más un
deseo que realidad. El CEN debe intervenir para someterlo y cuanto antes
cambiarlo por quien sí pueda venir a forjar la unidad que parecía poder
lograrse frente a un PRD dividido y disminuido a causa de la pasada elección de
consejeros nacionales.
Lo que si podemos ver con
claridad en las multicitadas declaraciones de Leyva Acevedo es su intención de
pagar favores y de lograr ubicarse como un candidato a diputado federal o
cuando menos a diputado local.
Los priistas de Chilpancingo no
lo quieren ver ni en pintura y menos a los que ha puesto a competir por una
diputación federal en su imaginario tricolor. Ninguno de los dos capitalinos cuenta
con su simpatía.
En Acapulco menciona a un
aliancista verde y a un recomendado de su ‘patroncito’.
En la costa grande muestra su deseo de quedar bien con el actual alcalde de
Zihuatanejo y hace a un lado a un prospecto renejuarista. En la tierra caliente
pretende deshacerse de los figueroistas y en la región de la montaña deja sola
como candidata a la diputada indígena de Xochistlahuaca, cercana a su
protectora Beatriz Paredes Rangel.
Infortunado será el PRI si
mantiene por más tiempo a Efrén Leyva Acevedo en la dirigencia estatal, pues el
tiempo se agota y hay mucho por hacer. Quien vaya a ser su sustituto tendrá que
volver a trabajar para unificar a todas las corrientes y negociar c los cargos
que están en disputa. Así ha sido siempre. Así seguirá siendo en un partido que
está lejos de convertirse en moderno o cuando menos en actualizarse.
Las encuestas han sido
desaprobadas por el CEN del PRI para elegir a sus candidatos.
El candidato a la presidencia
de la República será electo en urnas. Lo mismo se podría decir que pasará en
las entidades donde no haya consensos fuertes o acuerdos debidamente firmados.
Por lo tanto, las encuestas del
imaginario de Leyva están lejos de ser determinantes para decidir sobre quién o
quiénes serán los candidatos a diputados o senadores. Otra cosa será la
selección de candidatos para ayuntamientos y para el congreso del Estado.
Los del partido de enfrente
estarán más que aliviados al ver que la unidad de los priistas en Guerrero no
ha logrado cuajar. Los perdedores de batallas electorales pasadas no pueden ser
utilizados como las propuestas novedosas del tricolor. De hacerlo van directo
al fracaso electoral.
No olviden que en el partido de
enfrente está un ex priista, un neo perredista y que sabe cómo operan los
tricolores y conoce cómo manejar las contra llaves del dinosaurio.
Por lo tanto, más difícil será
para los operadores del ex partido hegemónico hacer sus marrullerías sin que se
les sorprenda como sucedió en la pasada elección a gobernador y donde casi se
ejecuta al perredista Guillermo Sánchez Nava quien todavía continúa sufriendo
las consecuencias de la brutalidad priista.
Humberto Moreira, si se quita
de encima el fardo que tiene sobre sus hombros a consecuencia del fraude
cometido en su natal Coahuila, podrá atender con diligencia lo que pasa en
Guerrero y si no, pues habrá que decirle a Chong
que tome cartas en el asunto.
Uno de los personajes que está
próximo al ex gobernador de Hidalgo es nada menos que René Juárez Cisneros,
quien se desempeña como delegado nacional del PRI en varias entidades del país,
incluido el Distrito Federal y quien bien podría hacer que las cosas se
aceleren para lograr el cambio demandado por los tricolores guerrerenses.
Por cierto, se dice con
frecuencia que de lo deseable a lo posible hay un buen trecho y casi nunca eso
ocurre. Por lo tanto, el deseo de Efrén Leyva para con sus ‘cuates’ es uno y hasta
cierto punto legítimo, pero que esto pueda ser posible está ‘’en chino’’ y quizá
ahora más que ayer.
Esperemos a ver el epílogo de
esta historia llena de gracejadas y de terror.
Periodista
y Analista Político*
observar@gmail.com
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