GUADALAJARA (www.libertadguerrero.net).- La
clavadista Paola Espinosa, campeona mundial y medallista olímpica, encendió el
pebetero de los XVI Juegos Panamericanos al término de la ceremonia de
inauguración en el estadio Omnilife de Guadalajara.
Ante los alrededor de 49 mil espectadores
presentes en el estadio, Espinosa prendió la llama que arderá hasta el final de
los Panamericanos, el próximo día 30.
La antorcha llegó al estadio después de viajar
durante 50 días por México, transportada por más de 3.000 portadores. Había
sido encendida en Teotihuacán el 26 de agosto pasado.
La llama prendida por Espinosa, también bronce
en el Mundial de Shanghai de este año, arderá en el pebetero hasta el día 30,
fecha en la que, tras la clausura de los Juegos, viajará a la ciudad que los
organizará en 2015, la canadiense Toronto.
EL SHOW
PANAMERICANO
Un repertorio multifacético fue el que se
presentó en la Inauguración de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 en
el estadio Omnilife de la Perla tapatía. Desde lo mexicanísimo como Vicente
Fernández, pasando por el pop rock de Mana o la voz sin igual de Eugenia León.
La gente quedó satisfecha por la música de la denominada “Fiesta de América”.
En el corazón del escenario panamericano emergió
Vicente Fernández para entonar solemnemente el himno nacional mexicano. A
capela, entonó sin error alguno, en tanto que un cuerpo militar izaba la
bandera en uno de los costados de la cancha de Chivas.
“Bienvenidos al Corazón de México”, apareció en
las dos pantallas del Omnilife. En ese marco iniciaron los primeros acordes del
“México lindo y querido”. A las espaldas de Chente Fernández, aparecieron dos
hileras de mariachi que pusieron sonido al cántico. Así también llegaron las
parejas de baile tradicional.
La fiesta charra de Fernández padre continuó con
el clásico “Guadalajara”. Emotivo momento para los tapatíos, pues cantaron a
pulmón dicha canción, en tanto que de los costados de la cancha aparecieron
jineteros mexicanos, vestidos con trajes típicos. Todo al compás de un popurrí
del cantor nacido en tierra jalisciense. Por el mismo agüero por donde
apareció, desapareció con el sombrero charro en la mano derecha en alto.
Una vez que terminó el largo desfile de los
atletas, fue el turno de Maná. Otra agrupación de orgullo para las tierras
tapatías. El pop rock de “Lluvia al corazón” fue una canción acompañada con
juegos de luces amarillas desde la zona de astas banderas. “Somos un mismo
pueblo llamado América”, gritó el vocalista,
al tiempo de que atletas se saltaron los protocolos para acercarse más
al mini escenario al norte del estadio.
Una de las más coreadas por los presentes fue
“Labios compartidos”. Para entonces, las luces de colores en las gradas
formaban un ambiente sin igual. El colofón del momento fueron unos fuegos
artificiales.
Eugenia León continuó con el espectáculo al
interpretar “Sigue tus sueños”. Desde el un costado del escenario principal, no
requirió de más aditamentos para jalar la atención de los presentes. Fue una
presentación sencilla para dar paso a un espectáculo de sombras con figuras
deportivas y seguir su interpretación. Figuras de personas en el aire de
acróbatas suspendidos por hilos terminaron el espectáculo.
Fuente: Agencias
Octubre/13/2011/
www.libertadguerrero.net
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