ACAPULCO (www.libertadguerrero.net).- Hospitales públicos de Acapulco modificaron horarios de atención a
pacientes e implementaron nuevas y estrictas medidas de seguridad.
Las
calles adyacentes a la zona de hospitales del puerto, en la avenida
Ruiz Cortines, se han convertido en extensión de las salas de espera, a
las que sólo puede acceder un familiar por paciente.
En la
entrada de urgencias del Hospital General, correspondiente a los
servicios estatales de salud, hacen guardia elementos de la Policía
Federal y la puerta permanece cerrada con candado, el cual es vigilado
permanentemente.
Lo mismo sucede en el hospital de Instituto de
Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (Issste),
donde la entrada de emergencias fue cerrada y los pacientes deben
ingresar por el área de consulta general.
En el Hospital General
existen reportes de ingresos de civiles armados quienes acuden para
llevarse consigo a ciudadanos recientemente heridos por arma de fuego.
En
la explanada se observan grandes espacios. En su interior prevalecen
las carencias tradicionales, pues cinco de 10 madres de familia con sus
recién nacidos deben esperar de pie en una sala calurosa con todas sus
sillas ocupadas y otras más desvencijadas para la revisión del tamiz.
Toda
persona debe presentarse con una credencial para votar con fotografía e
identificarse, como ya sucedía en el Instituto Estatal de Cancerología,
donde un acompañante puede ingresar con su paciente en caso solamente
de que sea necesario.
Un joven de San Jerónimo, de la región de
Costa Grande, relató que tiene 19 días en espera de su niña, que
permanece internada en el Hospital General. Debe alternarse con su
esposa por las noches para permanecer en contacto con su infante. La
espera transcurre bajo una maceta de palmeras y el sol de mediodía,
numerosos puestos de comidas y aguas. Al menos 15 personas más padecen
la misma situación.
“Mi sobrina tiene esquizofrenia, debe estar
acompañada, pero únicamente la dejaron pasar a ella, no hay nadie que
la cuide”, criticó una señora.
“Venimos de Coyuca de Benítez y
tenemos incertidumbre porque pasan muchas horas antes que nos digan
cómo está nuestra paciente. No tenemos acceso a información de nuestros
familiares y no podemos entrar para saber cómo es su situación”,
lamentaron tres mujeres.
En la misma avenida Ruiz Cortines
convergen las líneas amarilla y rosa de camiones urbanos; el hospital
del ISSSTE, el Vicente Guerrero del Instituto Mexicano del Seguro
Social, el general y los laboratorios de salud de la Universidad
Autónoma de Guerrero.
Por Héctor Briseño/Jornada Guerrero
Septiembre/20/2011/
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