Mónaco, 26 ago (EFE).- El Barcelona ligó esta noche en Mónaco el
póquer de títulos de la supercopa europea al vencer al Oporto por 2-0
gracias a dos jugadas estelares de Lionel Messi, que demostró una vez
más que es el rey del tapete y que, cuando juega, nunca va de farol.
Esta era la única competición oficial en la que el astro argentino no
había podido añadir una muesca más a su revolver y el Luis II todavía
era hasta hoy un terreno virgen para su voracidad sin límite y su ansia
de gol.
Él, que vistiendo la camiseta azulgrana había marcado en Wembley, en
los Olímpicos de Roma y Atenas, en el Santiago Bernabéu, en el Celtic
Park de Glasgow, el Saint Jakob Park de Basilea, en el Gerland lionés y
el José Alvalade lisboeta, en el Weserstadion de Breme, en el Parken
Stadion de Compenhagen, en el RSK Olimpiyski y Donbass Arena de Donetsk,
en el Lobanosky Dynamo Stadium de Kiev y en el VfC Arena de Stuttgart.
Esta tarde, en el principado monegasco resolvió este asunto menor.
Otro reto superado para el mejor futbolistas del planeta, quién sabe ya
si el mejor de todos los tiempos.
Messi solucionó una espesa primera mitad del Barcelona con un gol de
oportunismo al filo del descanso, un regalo de Guarín en un mal despeje
que el de Rosario recogió cuando ya tenía encima a Helton.
Otro se hubiera precipitado en la definición y hubiese estrellado el
balón en el cuerpo del portero. Él no. Controló la pelota, sentó al meta
del Oporto con un requiebro imposible y lo empujó a placer al fondo de
la red.
Hasta entonces el equipo luso había incomodado a su rival con su
defensa adelantada, mucho empuje arriba y una presión asfixiante que los
azulgranas, sin Piqué en el eje de la zaga y Busquets en el pivote
defensivo, le costaba superar saliendo con el balón jugado desde atrás.
Un disparo de Moutinho que obligó a Valdés a sacar la primera manopla
de la tarde y un par de jugadas por la izquierda de Hulk-la estrella
indiscutible del equipo tras la marcha de Falcao- no tuvieron la
recompensa del gol.
El Barça casi se encontró con el suyo gracias al primer regalo de la
zaga lusa, que Pedro, solo ante Helton, no aprovechó al picar el balón
por encima de la portería.
Pero el campeón de Europa es un motor diesel especialista en esperar a
que baje el suflé. El del Oporto bajó a los veinte minutos y los de
Guardiola, aunque les costó más que de costumbre, se hicieron con la
manija del choque en cuento empezaron a recuperar el balón más arriba y a
hacerlo circular con mayor fluidez.
Un par de subidas amenazantes de Alves, un par de apariciones de
Iniesta, que a la postre acabaría siendo nombrado por la UEFA mejor
jugador de la final, y un par de fogonazos de Messi -con gol de pillo
incluido- bastaron para tomar el mando -del marcador y del juego- antes
de llegar al descanso.
El Oporto no se rindió ni mucho menos tras la reanudación. Pereira
adelantó la defensa veinte metros y Moutinho, Guarín y Souza trabajaron a
destajo para abarcar los máximos metros posibles en el centro del
campo.
Motuinho y Guarín lo probaron de lejos y Villa también tuvo la suya
antes de ser sustituido por Alexis. El Barça, con muchos espacios
delante, pudo matar el partido. Pero en pleno mes de agosto es más
difícil hacerlo que, por ejemplo en enero, y Pedro, en un par de
acciones en las que se quedó sin fuelle pudo dar fe de ello.
Los catalanes vivieron un último susto, cuando un error de Abidal al
proteger un balón casi le cuesta un disgusto al campeón de Europa a diez
minutos para el final. Un Guerín encolerizado pidió penalti por la
entrada del francés, pero el árbitro lo único que hizo fue mostrarle
tarjeta amarilla.
Cuando el partido llegaba al final, Messi volvió a aparecer para
fabricar el segundo, una conducción desde la línea de tres cuartos que
acabó con un quiebro y un centro preciso sobre la llegada de Cesc, que
mató el balón con el pecho y, sin dejarlo caer, fusiló sobre la salida
de Helton.
Con éste ya van doce los títulos que ha logrado el Barça en la era
Guardiola en solo tres años. El propio Cesc ya ha ganado dos -los mismos
que en todas su carrera en el Arsenal- en dos semanas como azulgrana.
- Ficha técnica:
2 - Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano (min.63);
Sergio Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Cesc, min.80), Villa (Alexis,
min.61) y Messi.
0 - Oporto: Helton; Sapunara, Rolando, Otamendi, Fucile; Souza
(Fernando, min.77), Guarín, Moutinho; Hulk, Cristian Rodríguez (Varela,
min.69) y Kleber (Belluschi, min.77).
Goles: 1-0: Messi, min.39. 2-0: Cesc, min.88.
Árbitro: Björn Nijhuis (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Cristian
Rodríguez (min.30), Iniesta (min.51) y Guarín (min.82) y expulsó por
doble amonestación a Rolando (min.65 y min.86) y por roja directa a
Guarín (min.90).
Incidencias: Final de la Supercopa de Europa disputada en el estadio
Luis II del Principado de Mónaco ante unos 18.000 espectadores, la
mayoría de ellos aficionados de ambos equipos.
Ginés Muñoz.
Lionel Messi (i) del FC Barcelona lucha por el balón con Helton (d)
arquero del FC Porto justo antes de anotar durante el partido de la
Supercopa de Europa jugado en Mónaco.
Fuente: EFE
Agosto/26/2011/
www.libertadguerrero.net
Agosto/26/2011/
www.libertadguerrero.net
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