Por
Rodrigo Huerta Pegueros*
El gobernador Ángel Aguirre Rivero se
pronunció hace unos días a favor de Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de gobierno
del Distrito Federal, para que sea el abanderado presidencial por el Partido de
la Revolución Democrática para las elecciones del 4 de julio del 2012.
La expresión del mandatario causó
revuelo entre las ‘’tribus’’ del Partido del Trabajo y de la Revolución
Democrática, quienes demandaron una actitud más recatada del ejecutivo
guerrerense, particularmente cuando estos grupos ‘alterados’ son proclives a la
candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador el ahora olvidado ‘presidente legítimo de México’.
Lo cuestionable de este diferendo entre
los simpatizantes de Marcelo y de Andrés Manuel es que se quiera acallar la voz
y la opinión de un perredista más y de una persona que sabe que en una
democracia lo menos que debe prevalecer es la tolerancia a la expresión, la
opinión y la libertad de pensamiento. Ni más ni menos.
Los que ahora señalan que el gobernador
Aguirre nunca debió de haberse pronunciado a favor de Marcelo Ebrard sí lo han
hecho, de una manera reiterada tanto en público como en privado a favor de
Andrés Manuel, quien por cierto, lleva ya casi seis años de proselitismo para
construir su candidatura apoyado abiertamente por los partido del Trabajo y de
Convergencia.
Para lograr tal propósito creó una
estructura paralela a los partidos y le dio como nombre ‘Movimiento de
Renovación Nacional’ mejor conocida como (Morena). Nadie dijo nada y nadie se
ha molestado porque el ‘legítimo’ ha realizado sendos actos proselitistas a lo
largo y ancho de la entidad.
Por ello es inexplicable que solo una
expresión—válida por cierto—del gobernador perredista (porque está afiliado
legalmente a dicho partido) haya valido para que las tribus pro ‘pejistas’
señalen al gobernador como promotor de la división entre los llamados partidos
de izquierda. El señalamiento no es válido ni aquí ni en la China de Mao. Los
valores democráticos son para los impugnadores, moneda de uso común y corriente
y los utilizan (los valores) según la conveniencia.
Una vez más el gobernador Aguirre se
adelantó a sus compinches y a sus homólogos del PRD y alzó la mano y dijo ‘yo estoy a favor de…’ para que no se
confundan y no se diga que anda bateando de un lado o de otro.
Las definiciones son mejor que las
indefiniciones y si no lo quieren aceptar aquellos que están acostumbrados a manejar
todo con opacidad, pues es su problema, no del gobernador.
Las diversas razones que podemos señalar
y que creemos tuvo el gobernador Aguirre para pronunciarse por la
precandidatura de Marcelo Ebrard son de todos conocidas.
No se puede olvidar que el jefe de
gobierno apoyó con todo la candidatura del gobernador Aguirre y lo continuó
apoyando ya como ejecutivo para poner en marcha varios proyectos productivos y
de modernización que hacen falta en el estado de Guerrero. Además de que sin
haberse afiliado todavía a ninguna corriente política de las que existen en el
PRD, el ejecutivo estatal está comprometido con Nueva Izquierda que encabeza ahora Jesús Zambrano y que
anteriormente lideró Jesús Ortega. Jesús Zambrano, por si se les olvidó, fue el
coordinador de campaña del candidato Aguirre y sudó la camiseta como miles de
guerrerenses.
Luego entonces, la línea estaba marcada.
Recordemos también que durante la
elección para renovar el comité ejecutivo nacional del PRD, Marcelo Ebrard la
jugó con Jesús Zambrano al intervenir con Armando Ríos Peter y terciar frente a
la propuesta de Dolores Padierna. Esa jugada dio como resultado el triunfo de
Zambrano que no cayó bien entre las huestes obradoristas.
Y estas jugadas política continuaron
hasta la elección para gobernador en el estado de México donde se postuló a
Alejandro Encinas Rodríguez por parte de la tercia de partidos de
‘izquierda’ y el lugar que ocupaba como
coordinador de la bancada perredista en la cámara de diputados del Congreso de
la Unión fue sustituida por el alfil de Marcelo, o sea, Armando Ríos Peter,
diputado federal guerrerense y aspirante a la gubernatura del estado.
Por lo tanto, el gesto de Aguirre para
con Macelo está más que justificado, aunque haya quienes dicen que eso no debió
haberlo hecho nunca. Allá los que piensen así.
Lo que aquí estamos relatando son
realidades y no supuestos y en base a una lógica elemental, pues el gobernador
Aguirre hizo uso de su libertad de expresión, de opinión y de pensamiento que son
derechos fundamentales y humanos que a nadie se le puede negar tan solo por
tener una investidura, la cual—por cierto--no sale afectada en ningún momento.
La actitud asumida por el gobernante
guerrerense será replicada en otras entidades del país con ciertos matices, una
vez que se acerque la hora de la verdad. No sabemos aún si Marcelo y Andrés
Manuel se van a ajustar a la decisión de las encuetas o cada quien se va a ir a
encabezar a los partidos que los postulen. Todavía no está clara la ruptura,
aunque mucho ruido existe a su alrededor.
Estemos pendientes sobre lo que ocurra
en los próximos meses. Hoy es demasiado temprano para entretenerse en ‘guerritas’ verbales. Dejemos que el
tiempo ponga a cada quien en su lugar y entonces asumamos la responsabilidad
que queramos asumir.
Periodista
y Analista Político*
Julio/17/2011
www.libertadguerrero.net


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